El último esfuerzo

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El resto, incluidos los rankeados Miguel del Sel del Pro y Omar Perotti en el peronismo, sin internas en sus Partidos, pugnarán el domingo que viene por acecharse mutuamente para estar dentro del reducido pelotón que el 14 de junio disputará el Sillón del Brigadier (que ajustados a la historia en verdad sería de Francisco Candiotti).

Todas las elecciones son trascendentes, salvo aquellas en los 90 donde la sumatoria de la Ley de Lemas y la excluyente figura de Carlos Reutemann cosechando votos a granel, sea para sí o su lugarteniente Jorge Obeid, no dejaban mucho margen para el misterio.

La de este turno electoral tienen una particularidad: el marcado espíritu revanchista que subyace entre los candidatos.

Las admirables estadísticas

Miguel Torres del Sel tendría en las alforjas unos 550.000 votos para arrancar a las 8 de la mañana del próximo domingo 19 y comenzar la hazaña.

El candidato del Pro terminó su debut político en el 2011 a tan solo tres puntos de Antonio Bonfatti (38,74% a 35,17%) juntando – para un inicio nada mal-  612.208 votos que lo dejaron con la sangre en el ojo. Luego en las nacionales del 2013 obtuvo 504.681 votos

El oficialista FPCyS (como marca electoral) alcanzó en el 2011 los 674.239 votos que consagraron Gobernador a Antonio Bonfatti; y dos años después (2013) con el binomio Binner – Barletta se impuso en las nacionales de medio término con 786.973 votos.

El promedio le daría al Frente gobernante unos 730 mil votos virtuales al abrirse los comicios el domingo que viene.

Siguiendo con los números tácitos de las últimas compulsas que también invitan al desquite, Omar Perotti quedó afuera en las primarias del 2011 con una cosecha de 203.387 votos, ganándole a Rafael Bielsa (192.176) pero perdiendo contra Agustín Rossi que obtuvo 270.499 sufragios.

Aquellos votos de Perotti junto a los de Rafael Bielsa fueron los que engrosaron el escrutinio que le permitió a Miguel del Sel (que había obtenido 235,491 en las primarias) estar muy cerca de ganar las elecciones.

Agustín Rossi, en las elecciones generales del 2011 juntó magros 387.162 votos, casi lo mismo (380.192) que dos años más tarde (2013) lograra Jorge Obeid en las elecciones nacionales. Lo que en la jerga política se definió como el “voto duro” del kirchnerismo.

¿Seguirá este voto incondicional acompañando la fórmula Perotti – Ramos?. De ser así, se justificaría el entusiasmo del candidato rafaelino que recibirá este lunes la visita nada menos que de Daniel Scioli en Santa Fe.

En el gobernante FPCyS nuevamente Mario Barletta juega su pellejo contra el socialismo.

En el 2011 Barletta especuló con que la intromisión del socialista Rubén Giustiniani en las primarias, quitándole votos al por entonces precandidato Antonio Bonfatti, le permitiera el intersticio por donde colarse, como ocurriera en el 2007 cuando ganó la intendencia de Santa Fe merced a la división de votos peronistas que Oscar “Cachi” Martínez, por afuera con su Partido 100% Santafesino, le generara al por entonces candidato a la reelección Martín Balbarrey.

Pero no pudo ser. En las primarias del 2011 Barletta obtuvo 201.164 votos que, si bien le sirvieron para ganarle a Rubén Giustiniani (152.012), no alcanzaron para superar a Antonio Bonfatti que consiguió 292.486 sufragios.

Ahora, Rubén Giustiniani es primer candidato a diputado provincial de Mario Barletta. Ambos anhelan la alquímica sumatoria cruzada de votos para ganar las primarias.

No incluimos en este razonamiento estadístico al Frente Renovador, pues sus candidatos Martinez y Buzzi no acreditan compulsas electorales provinciales por separado. Como Frente, aspiran a medir bien para el domingo 19.

Los últimos cartuchos dialécticos

Omar Perotti cree que el peronismo encontró el cauce tras los tormentosos días en que, por falta de candidatos, la salida era Del Sel. “los que se fueron (con el Pro) se darán cuenta que hicieron un mal negocio”, reflexiona el ex intendente de Rafaela y ex Ministro de la Producción de Obeid.

En cambio en el FPCyS Miguel Lifschitz, el albaceas del socialismo gobernante, se trenzará en la puja electoral interna con el radical Mario Barletta, quien a medida que se acerca la hora señalada endurece azarosamente su discurso en contra del actual gobierno provincial y su contrincante interno. El socialismo, junto al radicalismo que apoya a Lifschitz le devolvió gentilezas con un acto a salón colmado este sábado en el Comité Provincia que preside Barletta.

Barletta y Lifschitz después del domingo 19 deberán remar juntos para que el FPCyS siga gobernando la Provincia. Tampoco es cuestión de dinamitar los puentes.

Miguel del Sel Miguel del Sel afronta el último sprint de la primera posta rumbo a las generales, que aspira lo dejen en el Sillón gubernamental apelando a la sensibilidad de los votantes, a los cuales les habla desde y con el corazón, prometiéndoles que su eventual gestión no hará milagros con los temas acuciantes, como la inseguridad o la desigualdad social y la violencia interpersonal que resuelve las reyertas de manera cruenta y casi siempre mortal; pero que intentará “devolverles la felicidad”; perdida vaya uno a saber en qué laberinto de los tiempos.

Por lo demás y para las cuestiones de gobierno están “los preparados equipos técnicos formados por buenas personas”. No quiere hablar de números “difícilmente comprobables” y señala que no sabe “con  qué Provincia se va a encontrar”. Por lo pronto dejó en claro que no participará de ningún debate con los otros candidatos y desliza como al pasar el apoyo de Carlos Reutemann.

Reutemann y Binner: una añosa pelea aparte

Carlos Reutemann y Hermes Binner por lo visto están empeñados en desprestigiar nuestra carrera periodística, resucitando la famosa definición que nació en el fútbol sobre “la dinámica de lo impensado” en el mundo de la política.

Veamos: en abril del año pasado afirmábamos casi de manera dogmática que “Reutemann jamás sacará los pies del plato del justicialismo”. Un año más tarde el Senador nacional se pasa el Pro.

Hace tres semanas definíamos que Hermes Binner, tras declinar su candidatura a Presidente de la Nación, “con un 90% de posibilidades” no se presentaría como candidato a senador nacional por Santa Fe. Esta semana Binner dijo que “le encantaría” ser candidato a senador nacional y enfrentar a Carlos Reutemann.

¿Qué les pasa a Reutemann y Binner?

Carlos Reutemann cruzó el Rubicón para enrolarse espiritualmente en las filas del Partido de Mauricio Macri, de cuya familia es amigo de años, por el profundo rencor que siente hacia el kirchnerismo – sobremanera el cristinismo-  que le hizo la vida imposible hasta “mandarlo a la Siberia”, tal cual definiera meses atrás.

Por otro lado, el “Lole” también siente un gran resentimiento, sumado a un entrañable deseo de revancha (léase venganza) hacia el socialismo que en la campaña senatorial del 2009 “junto al kirchnerismo”, lo agravió, a su entender, más allá de todos los límites tolerables.

De allí que, para comenzar a mortificarlos declaró que “si Del Sel se lo pedía”, lo ayudaría en la campaña. Por ahora pareciera que el candidato del Pro en Santa Fe no necesitó del apoyo explícito del “Lole”.

“Yo no me fui del peronismo; el peronismo provincial está manejado por el Frente para la Victoria”, testimonió en su momento Reutemann, argumento que también utilizaron los jóvenes candidatos de Producción y Trabajo que hoy ostentan candidaturas municipales y senatoriales de la mano del Pro en esta capital.

Por su parte Hermes Binner, tras haber superado el duro golpe anímico de saberse afuera de las grandes ligas nacionales en este turno electoral (el último de su dilatada carrera política) comenzó a caminar la Provincia respaldando a los candidatos locales de Miguel Lifschitz y se despachó, para sorpresa mas de los propios que de extraños, con que le “encantaría” ser candidato a senador nacional con la íntima esperanza de enfrentar obviamente a Carlos Reutemann, quien desistiera de darle batalla por la gobernación en el 2007.

Una particular puja electoral que despertaría la atención analítica de avezados politólogos, sociólogos y, por que no, psicólogos, pues encontraría a los experimentados contendientes (con 72 y 73 años respectivamente);  ofreciéndose una revancha de una pelea que nunca fue, para terminar sus mandatos (pues quizás uno de los dos podría ingresar al senado de la Nación por la minoría) cerca de los 80 años.

Lo que se dice dos competencias al precio de una en la Provincia de Santa Fe, para atizar este alucinante año electoral argentino.