La titular de AVIVI no irá a la marcha #Niunamenos

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María Elena Leuzzi no da abasto. Desde que arrancó el 2015 asiste desde su casa de Virreyes, en San Fernando, a más de 200 víctimas de abusos, maltratos, violaciones y femicidios. “Solo en Provincia, hay al menos 7 casos denunciados por día”, dice mientras fuma en la cocina. Allí, Candela prepara el almuerzo para sus niños que deben irse a la escuela. “Se recibió de abogada con excelentes notas, pero no consigue trabajo porque es ´la violada´”, lamenta sobre su hija, brutalmente golpeada y abusada en 2001, hecho que la impulsó a fundar AVIVI, la única ONG del país que se ocupa de asistir a las víctimas de violaciones.

Leuzzi cuenta que ya no le indigna no tener ayuda presupuestaria del Estado o mismo un espacio físico adecuado que no sea su propio hogar y donde los familiares puedan acercarse en busca de ayuda. “No voy a ir a la marcha #Niunamenos porque no soluciona nada. ¿Vos te pensás que a los jueces y fiscales les importa esta marcha? Prefiero quedarme y usar ese tiempo para atender a las víctimas que necesitan mi ayuda por desatención y abandono del Estado. Respeto que marchen, pero la solución es cambiar el Código Penal; hacer que los hijos de puta que violan y pegan se pudran 40 años en la cárcel sin beneficios”, argumenta.

“La lucha debe ser desde adentro. Yendo a Tribunales. Logrando cargos para mujeres capacitadas en delitos sexuales dentro de los ministerios que ayuden a las víctimas, propongan proyectos y soluciones y asesoren a los Diputados. Necesitamos que se reforme el Código Penal y que las condenas sean con cumplimientos efectivos. La mayoría de los violadores salen libres antes de la mitad de sus condenas cuando está comprobado que reinciden. En Provincia hay 91 comisarías de la Mujer, ¿para qué? Si no se hace nada. El Estado no está trabajando, si no las ONG no estaríamos rebalsadas. Tenemos todo, pero no tenemos nada”, acusa nerviosa en referencia a la inauguración de ayer en Pilar del gobernador de la Provincia, Daniel Scioli, en el marco de su campaña Maltrato Cero.

No obstante, ella insiste en que nunca se opondría a ninguna lucha contra el femicidio, pero que el problema viene de base. “La primera vez que le pegaste a tu mujer, hay denuncia de por medio con golpes físicos confirmados y un relato de los hechos verídico, diez años preso. Eso hay que rever”, lanza al explicar que los agresores y violadores tienen “más beneficios que las víctimas”. La falta de justicia y accionar “hace que cada vez más la gente haga justicia por mano propia”, como sucedió en Monte Hermoso donde vecinos mataron a golpes a uno de los sospechosos del crimen de Katherine.

Leuzzi afirma que la Justicia solo se preocupa cuando las ONG recurren a los medios y mediatizan los casos. “No estoy para nada conforme con las condenas ni con la Ley 25.087. Los agresores tienen más beneficios que las víctimas, que son las que quedan condenadas de por vida, que tienen adentro de su ser reclusión perpetua hasta el último día de sus vidas. Las ONG somos las que debemos trabajar por ellas, porque el Estado no hace nada, se la larga a la familia y que se arreglen, y si no que deambule por la vida”, agrega.

La presidenta de AVIVI se siente sola en una lucha que fue adquiriendo relevancia con la última tormenta de noticias sobre femicidios y que ella misma se ocupó de mediatizar para lograr así una reacción de la Justicia: “Cuando hay un fiscal remolón, le ponemos el despertador y no sabés cómo se reanima automáticamente”, dice respecto a las cámaras de televisión.

En referencia al polémico fallo del camarista Horacio Piombo quien -junto a Sal Llargués- redujo la pena de un violador de un nene de 6 años porque la víctima tenía “tendencias homosexuales” y había sido supuestamente violado por su padre con anterioridad, Leuzzi se garró la cabeza y dijo: “Piombo es un hijo de puta y solo va a entenderlo cuando le violen a una hija y le pase a él. La condena social no le importa. Hay que pelear contra este sistema machista y perverso que también existe en la Justicia”.

Silvia Irigaray, de Asociación de Madres del Dolor, le confirmó a Infobae su participación en la marcha del jueves cuyas principales consignas serán: la implementación del Plan Nacional de Acción para la Prevención Asistencia; que se garantice el acceso de las víctimas a la Justicia; que haya patrocinio jurídico; que las causas que se tramitan en el fuero civil y penal se unan para que sea todo más ágil”; la existencia de estadísticas oficiales sobre femicidios; que se garantice la educación sexual integral en todos los niveles y el monitoreo de los acusados que fueron denunciados por las víctimas y que las protege ante futuros ataques.

La mujer, madre de una de las víctimas de la Masacre de Flores, aseguró que cada vez hay más casos de menores varones que son abusados sexualmente y que “nueve de cada diez casos se producen dentro del círculo íntimo de la víctima”, es decir, cuyos agresores son padres, tíos, maestros, novios o ex parejas y/o ex esposos.

“Lo primero que hay que darles a las víctimas es atención médica inmediata, luego contención, asistencia psicológica capacitada y más contención”, precisó Irigaray. Lo mismo sostuvo Leuzzi al detallar que “de cada siete casos, cinco son intrafamiliares”.

“A la mujer violentada hay que ofrecerle herramientas reales. ¿De qué sirve que yo la mande a hacer la denuncia si después no tiene dónde refugiarse de su marido y debe volver a su casa para que la reviente a palos dos veces peor? Entonces no entiendo de qué sirve la marcha. Se necesitan botones antipánico con monitoreo real, se necesitan patrulleros recorriendo las calles y avenidas de Capital y Provincia en los horarios de mayor exposición (noche y madrugada); se necesita un banco de huellas genéticas donde absolutamente queden registrados todos los acusados condenados en primera instancia. ¿Por qué se es complaciente y garantista con ellos? ¿Y las garantías de las víctimas?”, se pregunta.

“Todo se hace a medias y está mal hecho porque lo hacen desde la política y no desde el lugar de la víctima que ha sido golpeada y maltratada. Se tiende a minimizar la culpabilidad del agresor. Fijate que hasta Mirtha Legrand le preguntó a la entrevistada qué hacía ella para que su marido le pegara. Yo sé que muchas mujeres enojadas reaccionan mal ante sus esposos, llegándolos hasta a rasguñar, pero no justifico que en lugar de irse de la casa, el hombre la mate a palos y siempre frente a los hijos. Porque los violentos no tienen control, son compulsivos y no se curan, como el violador. Y la mujer tiene miedo porque no tienen garantías”, concluye.

IB