Adopción: De 83 chicos, sólo la mitad consiguió familia

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Por un lado, 4.940 adultos (1.235 parejas y 218 personas solas) desesperados por cumplir el sueño de ser padres. Por el otro, 83 chicos que esperan una segunda oportunidad con una nueva familia. Pese a que el deseo de las dos partes es el mismo (tener una familia) y pese a la alejada proporción, no es tan fácil que los dos extremos se encuentren.
“La mitad de los inscriptos al Registro Único de Aspirantes a Guarda con fines Adoptivos (Ruaga) quieren bebés o niños hasta 3 años. Un tercio amplía el margen a 7 años, una décima parte aceptaría niños hasta 11 años y sólo el 3% adoptaría un chico de 12 años o más”, detalló la directora Provincial de Registros, Selva Degiorgio, en una entrevista con El Litoral.
El problema es que los niños en adopción tienen edades proporcionalmente inversas a las buscadas. Es lo que Degiorgio llama “pirámide invertida”.
En 2014 la Justicia ofició al Ruaga 83 pedidos de familias para niños que fueron declarados en adopción: sólo 7 fueron para menores de 3 años (8%). El resto de las búsquedas de familias se dividió en: 10 para chicos de entre 4 y 7 años (12%), 21 para aquellos de entre 8 y 11 años (25%) y 45 (más de la mitad) para preadolescentes.
“Hasta 10 años la respuesta fue inmediata e iniciamos rápidamente los procesos de guarda preadoptiva, pero 40 chicos de 11 o más años no consiguieron familias. Esto se complejiza porque puede haber hermanos o tratarse de chicos con enfermedades o discapacidades. Hicimos una convocatoria nacional y ahora estamos haciendo una convocatoria con los jueces y ampliada a toda la comunidad”, contó Degiorgio.
Larga espera
Quienes llevan años inscriptos en el Ruaga (y anteriormente en los Juzgados de Familia) critican justamente el tiempo que pasa para concretar sus sueños de ser padres. Una fría pero real respuesta se encuentra en los duros números: la cantidad de personas que aspiran a ser padres es 17 veces más que los niños que hay en adopción.
Otro factor determinante es la disponibilidad adoptiva, es decir las condiciones que los inscriptos expresan al momento de anotarse en el Ruaga: edad de los niños, si aceptarían o no grupos de hermanos, con patologías o discapacidad.
Quienes acepten niños mayores de 12 años tienen más chances de convertirse en padres. De hecho, actualmente 40 preadolescentes y adolescentes aguardan una familia que todavía no apareció. No son situaciones sencillas, ya que en muchos casos esos chicos pasaron años en hogares, sin saber lo que es una familia, tienen problemas de salud o se trata de varios hermanos.
– ¿Qué falta aceitar para que los chicos no pasen tantos años en hogares transitorios o con familias sustitutas y se den situaciones complicadas, como ya hubo en Santa Fe, donde las familias sustitutas terminan encariñándose con ese chico porque lo cuidaron durante años?, preguntó El Litoral.
– Debería trabajarse más rápidamente para que un chico no esté tanto tiempo institucionalizado. Para eso tiene que haber un fuerte acompañamiento del Estado: se requiere de mucho personal y muy atento para esas situaciones. Creo que los tiempos se dilatan porque se pretende acompañar a la familia de ese chico debido a que la voluntad del Estado no es darlo en adopción, sino trabajar con su familia para que pueda volver a acoger ese hijo, cosa que no siempre es posible, respondió Degiorgio.
Otro aspecto por el cual los tiempos se alargan es que, en algunos casos, la Justicia revé lo actuado por Niñez y solicita nuevos informes.
“Esto sucede cada vez menos”, aclaró la directora del Ruaga y aseguró que tiene que ver con la confianza entre el Poder Judicial y el Ejecutivo: “Si la Justicia cree que Niñez actuó bien, que esa medida excepcional fue bien tomada y los informes son adecuados y contundentes, el juez hace el control de legalidad y ratifica el pedido de declaración de adoptabilidad. La Justicia actúa en caso de duda, cuando los informes no son apropiados”.
Debido al fracaso de búsqueda de familias para niños mayores de 11 años, en marzo el Ruaga convocó a los inscriptos para contarles el perfil de los pedidos que reciben de los jueces. “Somos un agente de la realidad: les informamos a nuestros aspirantes cuáles son los perfiles de los niños que están en adopción. Nuestro objetivo es encontrarle familias a los niños”, concluyó Degiorgio.
¿Qué cambia con el nuevo Código Civil?
Para la directora provincial de Registros, Selva Degiorgio, en Santa Fe los cambios no van a ser tan notorios porque el paradigma que toma el Código Civil es el mismo que ya está contemplado por la Ley de Promoción y Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes vigente desde 2009. “La provincia de Santa Fe está adelantada en varios aspectos, por ejemplo la responsabilidad de los niños que están en adopción, la inscripción de los aspirantes a adoptar
y el seguimiento de los casos están en manos del Poder Ejecutivo y no del Judicial, como era antes”, comparó la funcionaria.
Lo que sí se modifican son algunos plazos con el fin de acelerar cuestiones que, actualmente, se dilatan demasiado.
• Medidas excepcionales: hasta ahora las medidas excepcionales, por las cuales la Subsecretaría de Niñez separa a un niño de su familia ante la vulneración de sus derechos, pueden extenderse por un año y medio (período en el cual el Estado intenta revertir la situación que generó el apartamiento del niño o adolescente de su hogar). El nuevo Código las acota a seis meses.
• Declarar la adoptabilidad: el juez tendrá tres meses para declarar el estado de adoptabilidad de un niño o adolescente, a pedido de la Subsecretaría de Niñez, una vez vencido el plazo de la medida excepcional y agotadas todas las instancias por recomponer el vínculo. Actualmente, no hay un plazo legal establecido para que el juez tome esta decisión, motivo por el cual se producen ciertas dilaciones.
• Guarda directa: la nueva normativa prohíbe la guarda directa, que es la forma en que se concretan el 70% de las adopciones de bebés hoy en día. Actualmente, si la madre decide dar a su bebé en adopción puede elegir a quién entregárselo. Las dos partes se presentan en el Juzgado de Familia y se realiza el trámite de adopción. Esto queda prohibido a partir del 1º de agosto.
Por lo tanto, las adopciones de bebés tendrán que canalizarse a través del Ruaga. De todas formas, el nuevo Código le da a la madre biológica 45 días para arrepentirse. “Estamos analizando qué vamos a hacer durante ese plazo: si al bebé lo vamos a entregar directamente a la familia inscripta en el Ruaga, que expresó su voluntad de adoptar, o a una familia transitoria hasta que se cumplan los 45 días que la madre tiene para arrepentirse”, planteó Degiorgio.