Visita al supermercado: cómo comprar lo justo

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Cuidar el bolsillo y la salud es el primer lema para salir de compras al supermercado. Lo primero -básicamente- es fundamental e incide directamente en el segundo paso. Las tentaciones que provoca caminar entre las góndolas puede ser determinante (en forma negativa) por varias cuestiones. Las ofertas pueden ocasionar un gran beneficio en la cuenta final, pero lo primero que hay que observar es si el producto que se va a consumir justifica ahorrar unos pesos de más. Caer en los extremos no es recomendable, pero sí estar atento a la calidad de los alimentos que, por ser caros o baratos, no dejen de ser saludables.

La Dra. Mónica Katz (MN 60.164), especialista en nutrición, explicó que cuando se toma la compra del supermercado como un paseo, es donde aparecen las complicaciones: “Una mujer va al supermercado con su hijo, en donde tiene que hacer la compra grande del mes. Es decir, llevarse las cosas que se consumen todos los días y que se gastan rápidamente. Pero, al llegar, pasa por la zona de bazar y ve unos repasadores divinos y van directo al carrito. Luego camina por la góndola de dulces y su nene le pide una golosina y ella se tienta con el nuevo chocolate blanco relleno de dulce de leche. Todo va directo al carrito. Y por qué no comprar un par de vinos y quesos para hacer una picadita el fin de semana. En este ejemplo radican muchos errores”. Además, la Dra. Katz contó que “para abastecer la alacena de la mejor manera hay que tener en cuenta varios factores: la hora en que se va al supermercado, la disposición que se tiene y la lista que se lleva”.

Muchas personas experimentan estas situaciones. Ir al supermercado, comprar demasiado y volver a su casa demasiado cargado, con alimentos que quizá ni necesitaba. “A muchas personas esto puede no afectarle, pero quiénes buscan bajar de peso pueden encontrarse con un gran obstáculo”, dijo Katz.

Algunas recomendaciones

La Dra. Katz, ante estas situaciones, explica que la mejor manera de llevar adelante las compras es tomando algunos puntos básicos y llevarlos a la práctica:
No ir a comprar en horarios en donde el hambre está más presente que nunca. Un claro ejemplo es antes del almuerzo

Otra sugerencia, que no sólo le brindará ayuda a quiénes se estén cuidando sino también a aquellos que quieren proteger su bolsillo, es armar una lista con lo “estrictamente necesario y respetarla a la hora de ir eligiendo los productos”

No tomar el supermercado como un shopping, ya que está organizado y preparado para que el pública se tienen constantemente con productos que -sin pensar- termina incorporando en la compra.
Limitar “meter todo en el carrito”. Es peligroso y lo más prudente es ser racional al elegir qué se compra y se va a consumir.

IB