La 120ª celebración congregó un importante número de fieles que a pesar de las condiciones climáticas se acercaron a venerar a la patrona de Santa Fe.

Con José María Arancedo al frente, la iglesia santafesina vivió una nueva festividad de la Virgen de Guadalupe. A pesar de las condiciones climáticas que afectaron a la ciudad en horas de la madrugada un importante número de fieles se acercaron al templo de Javier de la Rosa para venerar a la Virgen de Guadalupe.

La celebración se desarrolló bajo el lema “Madre de Guadalupe, llévanos a Jesús, nuestra paz y alegría”, en esta oportunidad José María Arancedo hizo hincapié en el rol de la virgen en dirigir hacia una vida llena de alegría y paz.

Tal como estaba previsto, la peregrinación comenzó a las 15.30, en medio del agite de los pañuelos de los presentes y el resonar de las campanas la imagen de la Virgen de Guadalupe abandonó el interior de la Basílica para mostrarse en todo su esplendor ante los fieles que la recibieron con cantos y alegría.

Minutos después de las 16 comenzó la misa central, presidida por el arzobispo emérito, la homilía se centró en el rol de María como madre de Jesucristo y de todos las personas que abrazan la fe.