La violencia juvenil es un problema mundial de salud pública, segun afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS). El rugby como denominador común de situaciones violentas fuera de la cancha, como el crimen de Fernando Báez Sosa, pone de manifiesto un estigma sobre los jugadores. ¿Existe alguna relación entre este deporte con los hechos que protagonizan algunos rugbiers?

“Es una problemática que incluye a varios grupos de jóvenes. Tengamos en cuenta que la adolescencia es un momento donde el grupo toma una dimensión muy fuerte, con la necesidad de ‘identificarse’ con ese grupo, los ideales y los mandatos que tienen”, aclara a la web online Con Bienestar el profesor y licenciado Federico Liñares (MN 43883), psicólogo clínico especialista en niñez y adolescencia.

Desde la subcomisión de rugby del club Náutico Arsenal Zárate comunicaron que lamentan lo acontecido y que repudian enérgica y contundentemente cualquier hecho de violencia. Por su parte la Unión Argentina de Rugby (UAR) expresó sus condolencias ante lo ocurrido y anunció que iniciará un programa de concientización en todo el país. “Quienes usan su fuerza física en detrimento de otro no representan nada del rugby ni sus valores. Son la cara más cruel de un flagelo que atañe a toda la sociedad”, remarcaron.

“No podemos acusar al deporte en sí de crear deportistas violentos, ya que no podemos dejar de observar que en los casos de violencia que suelen conocerse, suelen tener al alcohol como denominador común. Pero podriamos decir que ante una posible amenaza, el grupo se defiende. Hay una respuesta en masa, como una unión indivisible, sin medir consecuencias”, señala la licenciada en psicología Mariana Garibaldi (MN 53.223).

El rugby es un deporte de contacto que conlleva a un grado de descarga física importante. La canalización de la agresión es adecuada cuando sucede dentro de esa actividad deportiva y dentro de sus propias reglas.

“Para poder prevenir, los jóvenes deben saber diferenciar las conductas saludables de aquellas que no lo son, y eso es responsabilidad, en primera instancia, de los padres”, asegura Constanza Hoffman, licenciada en psicología (M.N. 54832).

Desde la UAR comunicaron que ya trabajan en un programa específico de concientización que colabore para que estos casos no sucedan nunca más. Lo implementarán junto a las 25 uniones provinciales para que se traslade a los clubes.

“Es importante ubicar la problemática en el chico que patea, pero también en el grupo, su responsabilidad ya que ninguno lo frena. Ahí surgen cuestiones, por ejemplo desde las instituciones deportivas, en este caso los clubes de rugby, que deberían analizar la importancia de tener espacios de reflexión donde los chicos puedan encontrar algún tipo de herramientas para prevenir o poder anticipar estas situaciones”, reflexiona Federico Liñares.