Audiencias finales en el juicio por abuso sexual contra el músico de El otro yo.

En un trámite demorado y accidentado por las constantes demoras que Cristian Aldana provoca en el proceso, la fiscalía pidió que el tribunal lo condene a 35 años de prisión. Por seis casos de abuso sexual y corrupción de menores cometidos entre 2000 y 2005. Poco antes, el abogado que representa a tres de las víctimas había solicitado que se condene al cantante de El otro yo a 40 años de prisión. Habida cuenta de que los delitos quedaron acreditados. Y, añadió, no caben atenuantes para su conducta “perversa”. La tercera de las partes de la acusación, llevada adelante por una abogada en nombre de una de las víctimas, pidió 20 años de prisión por ese caso.

El tribunal advirtió a Aldana que este jueves, al comenzar la audiencia citada a las 10 de la mañana, tendrá su última oportunidad para terminar de brindar declaración indagatoria. Ya lleva once horas en el debate oral, una extensión inédita en esta instancia del proceso judicial. En caso de que el músico desista de continuar, se le requerirá a su defensa. La misma, ejercida por un defensor oficial luego de que renunciara su segundo abogado privado, que comience su alegato.

Pedidos de condena

Los pedidos de condena fueron realizados por el fiscal Guillermo Pérez Lafuente, el abogado Sebastián Da Vita y la abogada Gabriela Conder, respectivamente. Fue ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 25 en el juicio que se le sigue a Aldana tras las denuncias de jóvenes que lo acusaron por episodios cometidos cuando ellas eran adolescentes. Pérez Lafuente, Da Vita y Conder realizaron esos pedidos luego de la etapa de alegatos, comenzada la semana pasada. Durante la cual renunció el segundo abogado defensor de Aldana, algo de lo que se sirvió el acusado para volver a intentar interrumpir el juicio. El mismo lleva más de un año, cuando inicialmente estaba previsto que se extendiera durante unos cuatro meses.

El martes por la tarde, tras los pedidos de pena, Aldana, acusado de abuso sexual con acceso carnal y gravemente ultrajante (agravado por haber causado graves daños a la salud física o mental de las víctimas) y corrupción de menores, tomó la palabra. Rechazó todos los cargos, en una declaración que continúa por estas horas. En tanto, dio a conocer por internet un audio en el que arguye que está siendo sometido a un “mamarracho judicial”. Porque le hacen “pasar por el tormento de realizar tres audiencias por semana”. El músico cumple prisión preventiva desde diciembre de 2016 .

Renuncia de abogados

La semana pasada, al principio de la audiencia que estaba programada para los alegatos, renunció el segundo defensor privado de Aldana, Nicolás Grasso. Quien alegó que padecía gripe y tenía programado un viaje a Europa para principios de agosto, por lo que no podía llevar adelante la representación del músico. Por esa renuncia, el tribunal convocó a una defensora oficial de turno. E indicó a Aldana que podía continuar con su indagatoria en ese momento o luego, una vez que las partes hubieran alegado. Pero el músico, en otro intento de postergar la etapa de alegatos, rechazó esa posibilidad. Luego, intentó hablar, pero el tribunal no se lo permitió, por lo que se retiró de la sala de audiencias levantando un cartel que rezaba “sin defensa no hay juicio”.

Alegatos

En su turno de alegar, el abogado Da Vita, que representa a tres de las víctimas en nombre del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos del Ministerio Público de la Defensa, advirtió que los delitos por los que se acusa al músico quedaron acreditados en el expediente. “La versión de Aldana de que se vio superado por la lujuria de dos jovencitas de catorce y quince años no es creíble. No en boca de un hombre de treinta y cinco”, razonó el penalista. Y destacó: “Todas las víctimas eran niñas, casi adolescentes, con un comportamiento lábil e influenciable. Con algún problema en sus hogares y en un estado de vulnerabilidad”, detalló. Además, indicó, las prácticas sexuales en las que hacía participar a las chicas “de ningún modo pueden considerarse consentidas”.

El abogado reconstruyó que Aldana cooptaba a sus víctimas a través del portal y las redes de su banda. Y que para seleccionarlas evaluaba su grado de vulnerabilidad, algo que establecía tras indagarlas con distintas preguntas sobre su vida privada y cuestiones familiares. El músico, que de acuerdo con las pruebas se servía de su posición de poder en tanto ídolo musical, “hizo uso de ese poder en beneficio propio. Para cosificar a sus víctimas y satisfacer sus garantías más perversas”, señaló el abogado.