Varias excavadoras realizaron la demolición controlada de diversas secciones del puente que tenían peligro de desplomarse en cualquier momento. Se trataba de estructuras que se habían mantenido parcialmente en pie tras el trágico colapso.

Más de 600 personas tuvieron que abandonar sus viviendas ubicadas bajo los tramos restantes del puente por temor a un nuevo derrumbe. Las autoridades han decidido que los edificios sean demolidos.

Un incendio entre los escombros detuvo parte de las operaciones de rescate, provocando una humareda blanca antes de ser extinguido. Se cree que una chispa provocada por un equipo que corta metales causó el fuego, que comenzó en una bodega enterrada bajo el puente de la autopista en ruinas.

El número de muertos confirmados por el desplome el martes de un tramo de 200 metros del puente, que provocó la caída en picada a unos 50 metros de altura de decenas de vehículos, sigue en 38, pero las autoridades han dicho que todavía puede haber entre 10 y 20 personas desaparecidas.

El sábado por la mañana se celebrará un funeral de Estado por la mayoría de las víctimas en el Centro de Exposiciones y Ferias de la ciudad portuaria, al que asistirán el presidente, Sergio Mattarella, y el primer ministro, Giuseppe Conte.

Sin embargo, algunas familias han dicho que boicotearán el acto y celebrarán sus propios servicios privados, en señal de protesta contra lo que dicen fue una negligencia que causó el derrumbe del puente.