La ex primera estuvo en Londres para la promoción de su biografía y algunos pagaron 12.000 dólares para comprar una entrada y verla. Ella y su esposo han cobrado 75 millones de dólares por sus memorias.

Solía decirse que la “realeza” norteamericana eran los Kennedy o los Rockefeller. Ahora son los Obama. Desde luego Michelle es la “reina” de Estados Unidos para millones de británicos que admiran su inteligencia, su clase, su estilo, su brillantez y su sentido común. Un privilegiado grupo de 2.700 pudo pagar 160 dólares por la prerrogativa de verla en directo en el Southbank de Londres, durante la gira de promoción de su libro.

La editorial Penguin Random House, que se dice que ha desembolsado 75 millones de dólares al ex presidente y a la ex primera dama por sus respectivos libros de memorias, tiene mucho dinero que recuperar, pero a juzgar por la recepción a Michelle Obama en Londres (y antes en trece ciudades norteamericanas) no tendrá problemas. El precio de las entradas para el acontecimiento literario era de nivel de final de Champions o de Wimbledon, hubo gente que acampó toda la noche para conseguirlas, y en la reventa se pagaban hasta 12.000 dólares.

“Me he sentado en las mesas más influyentes, en el G-8 y en el G-20, en la ONU y consejos de administración, y os puedo asegurar una cosa: los que mandan no son tan listos, y su único objetivo es preservar el poder” (AFP).

“Me he sentado en las mesas más influyentes, en el G-8 y en el G-20, en la ONU y consejos de administración, y os puedo asegurar una cosa: los que mandan no son tan listos, y su único objetivo es preservar el poder” (AFP).

La protagonista de la velada no decepcionó, seduciendo a un público entregado que la aclamó puesto en pie como si fuera una estrella rock, rió de sus anécdotas, derramó alguna lágrima cuando habló de la muerte de su padre, escuchó su filosofía de la vida y el matrimonio, y aplaudió cuando se metió con quienes mueven los hilos del mundo. “Me he sentado en las mesas más influyentes, en el G-8 y en el G-20, en la ONU y consejos de administración, y os puedo asegurar una cosa: los que mandan no son tan listos, y su único objetivo es preservar el poder”.

“Hay veces que habría tirado a Barack por la ventana (dijo para hilaridad general). Como si fuera un accidente, sin huellas ni testigos”. Sin entrar en detalles, explicó a una audiencia multicultural, con una notable proporción de mujeres negras, que su matrimonio no ha sido perfecto y que ha tenido que luchar mucho para no ser “un simple apéndice de mi marido en su cruzada para cambiar el mundo, para ser yo misma y no perder mi identidad”.

“Hay veces que habría tirado a Barack por la ventana (dijo para hilaridad general). Como si fuera un accidente, sin huellas ni testigos” (AFP).

“Hay veces que habría tirado a Barack por la ventana (dijo para hilaridad general). Como si fuera un accidente, sin huellas ni testigos” (AFP).

“Cuando mi esposo me informó de que quería presentarse a la nominación demócrata a la presidencia la primera vez, le dije que de acuerdo, que contara conmigo, porque estaba absolutamente convencida de que no tenía ninguna posibilidad de ganar, ceroPor ser negro, por llamarse Barack Hussein Obama, y, francamente, porque por aquel entonces tenía una pinta que parecía un niño de doce años…”. Más risas.

Dado que el acto era en Londres (su única escala europea, porque los de París y Berlín han sido cancelados para que pueda acudir al funeral de George Bush), Michelle habló por supuesto de sus visitas a este país como primera dama, y sus tropiezos en el protocolo, como cuando le pasó la mano por la espalda a la reina Isabel, que supuestamente es intocable. Y recordó su llegada al castillo de Windsor. “Nos habían dado todo tipo de instrucciones sobre quién había de sentarse a la derecha y a la izquierda, delante y detrás. Pero cuando bajamos del helicóptero, apareció a buscarnos un coche conducido por Isabel en persona, que detectó nuestra confusión y dijo: ‘Venga, métanse adentro, todo ese protocolo es una pamplina’”.

"Estaba absolutamente convencida de que mi esposo no tenía ninguna posibilidad de ganar, cero. Por ser negro, por llamarse Barack Hussein Obama, y, francamente, porque por aquel entonces tenía una pinta que parecía un niño de doce años..." (AP).

“Estaba absolutamente convencida de que mi esposo no tenía ninguna posibilidad de ganar, cero. Por ser negro, por llamarse Barack Hussein Obama, y, francamente, porque por aquel entonces tenía una pinta que parecía un niño de doce años…” (AP).

La ex primera dama explicó que su marido siente un cariño especial por la reina, porque le recuerda a una de sus abuelas. Pero en cambio habló con dolor de los negros (tanto norteamericanos como británicos) y los intelectuales progresistas que lo critican duramente, decepcionados por su gestión, por considerar que no ha combatido lo suficiente el racismo, sus decisiones militares, y en materia de política exterior e inmigración. “El cambio no es una línea recta y no era realista pensar que un problema de siglos se iba a resolver en ocho años”.

La palabra Trump ni siquiera salió a colación. No hizo falta. Michelle ya ha dicho y escrito que no le perdonará nunca.

"He tenido que luchar mucho para no ser un simple apéndice de mi marido en su cruzada para cambiar el mundo, para ser yo misma y no perder mi identidad” (AFP).

“He tenido que luchar mucho para no ser un simple apéndice de mi marido en su cruzada para cambiar el mundo, para ser yo misma y no perder mi identidad” (AFP).

Antes de promocionar su libro, Michelle Obama reeditó la visita que hizo en el 2009 a la escuela Elizabeth Garrett Anderson de Islington, donde un 92% de las niñas son negras o asiáticas, y un 20% hijas de refugiados o asilados políticos. “Mi mensaje (les dijo) es que no deben tener miedo al fracaso, tienen que ser emocionalmente fuertes y ser orgullosas de lo oscura que es vuestra piel. Que el racismo está ahí y muchos blancos intentarán frenarlas para que no perder sus sitios, pero otros las ayudarán, porque no todos son tan limitados como uno pudiera pensar. Al fin y al cabo el salto de mi marido fue en Iowa, donde los granjeros del Medio Oeste apostaron por él”.

Diario La Vanguardia.