Nahir Galarza está detenida desde hace casi un año. Justo después de confesar que había realizado los dos disparos que terminaron con la vida de su novio, Fernando Pastorizzo, el 29 de diciembre del año pasado en Gualeguaychú. Después cambió su declaración, habló de un accidente y de haber sido ella quien sufrió violencia de género en la pareja. Los jueces no le creyeron y la condenaron a perpetua. Mientras espera los resultados de una nueva apelación, la adolescente tuvo un nuevo cambio de postura y habló por primera vez desde la cárcel.

La entrevista fue dentro de su celda en el penal de Paraná, duró una hora y no se autorizaron fotos. Nahir eligió abrirse ante el periodista Rodolfo Palacios, con quien ya había tenido un intercambio de correos y a quien había visto personalmente durante una de las audiencias del juicio. “Los primeros dos meses, enero y febrero, directamente no pensaba, no sentía nada. Seguía en shock, no caía en la realidad”, recordó en la charla que fue publicada por Infobae. Pero lo más difícil, según su relato, llegó después. Cuando tomó consciencia de que estaba sola. “En la comisaría no tenía a nadie con quien hablar, nada para hacer, ocupaba mi tiempo pensando”, dijo.

Por ese motivo, sostiene, está “mucho mejor” en la cárcel de Paraná, a donde fue trasladada a mediados de octubre. “Acá es mejor porque tengo compañeras, alguien con quien hablar, hay un poco de libertad y tenemos más actividades y cosas. Eso es importante para evitar los malos pensamientos”.

Ahora la joven que cumplió sus 20 años estando presa, pasa el tiempo leyendo y escribiendo. También tratando de no pensar en lo que ocurrió la noche en la que murió Fernando. “Siempre voy a llevar el dolor toda mi vida. Me siento mal porque ese día que busco olvidar terminó muriendo una persona joven. Ese peso lo llevaré toda mi vida. Yo hice el duelo que tenía que hacer”, dijo y añadió: “No quiero estancarme ni quedarme en ese día horrible. Todo lo que debía decir de ese día lo dije en el juicio. No quiero volver a hablar de este tema, además no quiero ser malinterpretada”.

Nahir se describe como una persona que siempre fue positiva y de risa fácil. Tanto es así que ahora tiene prohibido sonreír en público. Algo que hizo varias veces en medio del escándalo y despertó una ola de críticas. Sobre esa actitud puntual manifestó que a veces se ríe “de nervios”, y también remarcó que fue perdiendo esa alegría que la caracterizaba en los últimos años.

“La verdad es que me molesta que algunas no tengan compasión”, afirmó. “Que solamente vean algo y compren lo que les venden. Que no se pongan en el lugar del otro, que no les importe que el otro es una persona, que no les importe que la otra persona también tuvo sus problemas, su vida, con sus tristezas”.

A pesar de eso, Nahir parece encontrarle a todo una explicación y dice: “Creo que todo pasa por algo, y creo que si no estuviera acá, en la cárcel, estaría en un lugar peor”. La Justicia la condenó a prisión perpetua por el crimen de Fernando y tendrá que vivir tras las rejas hasta los 54 años, pero no descarta por eso la posibilidad de tener un gran amor en su futuro.

“Nunca me enamoré, pero supongo que en algún momento va a pasar. De lo que sí estoy segura es que todo lo que pasé me sirvió para darme cuenta de muchas cosas. Creo que ahora tengo un pensamiento más libre, una mente más abierta. No repetiría muchas cosas. De verdad, no lo pensé pero creo que no tendría problemas en enamorarme”.