Se cumple el primer aniversario de la muerte del joven de 23 años. Familiares realizan una convocatoria este domingo frente a Casa de Gobierno y Tribunales. Las emotivas palabras de su madre.

En la madrugada del viernes 19 de enero de 2018, Augusto Paulón, de 23 años, estaba conversando con una amiga en la plaza Escalante, ubicada en Quintana y 9 de Julio. Ambos se tomaron juntos una foto que instantáneamente se publicó en las redes. El ex novio de la adolescente, otro joven de 17 años, vio la imagen y decidió ir a buscarlos.

El muchacho llegó en moto, sacó un arma y le disparó a quemarropa a Augusto. Uno de los disparos impactó en su brazo, y otro fue directo a su cabeza, quitándole la vida horas después, cuando recibía atención médica en el Hospital Cullen.

En tanto, el asesino, se dio a la fuga y estuvo prófugo 4 meses hasta que se presentó el 14 de mayo de este año. Reconoció el crimen y quedó detenido.

Este domingo se cumple el primer aniversario de su muerte. Sus familiares y amigos se convocarán a las 17.30 en Plaza de Mayo donde pedirán justicia por el joven de 23 años asesinado en barrio Escalante.

Palabras de madre

Al cumplirse un año de su muerte, su mamá, Alejandra D’Ambra recordó a su hijo en un posteo que realizó en Facebook.

“Un día como hoy entraba a verte. Te encontré ya en silencio, tampoco me miraste, te hablé, te toqué. No lo podía creer. Tu rostro inmovilizado como nunca, sin tu sonrisa.

Con la mente en blanco, tomándome la cabeza intentaba entender. Te susurré para que te sepas que tu decisión estaba bien. Debías irte donde vos sentías que era mejor.

Deambulé todas esas horas. Enagenada. Desorientada por completo, me uní a tu silencio. Por primera vez en mi vida no podía tomar una decisión. Todo a mi alrededor era llanto. Era desesperación. Había miradas tan raras que no podía descifrar que tan grave era ésto.

Volvía a acercarme, para corroborar si era verdad. Tu corazón latía. No era el de siempre, pero latía. Tus manos ya no me respondían. Estaban frías.

Recuerdo haber doblado en una esquina y ver mucha gente llorando. Tu cajón perdido entre tantas flores blancas. Dios mío, es que me fui yo con vos Augusto te lo aseguro.

Perdida, ya sin mi corazón entero, con el tiempo, fui entendiendo que si vos no estabas, yo no sabía como vivir. Por eso hoy elijo esperarte. No importa. Yo hoy sé que no vas a llegar. Pero elijo esperarte, a que llegues con tu cabello impecable, con ese perfume justo para tu piel. Tu chomba azul. Apurado. Siempre haciendo bromas. Y diciéndome mami estoy bien, quedate tranquila vos con las nenas”.