Raúl Emilio Acosta

Despojadas del ayer las cuestiones parecen sencillas, se mira el almanaque y se opina. Se desea, se anhela y se ruega. Es lícito. No alcanza. Las cuestiones sociales tienen una impronta, claro, pero poseen una constante que es todo lo que suma hacia ése instante. También ése momento sumará a un todo que parece que durará mas que nuestros deseos, anhelos y ruegos. No solo lo parece, sino que así lo demuestra justamente eso: el análisis del ayer aplicado al instante. Es de chantapufis analizar Santa Fe mediante una foto o una encuesta, que es lo mismo. Leamos dos veces al viejo Heráclito. Hay un río. El río es el continuo.

Podemos fijar una fecha. Un año, el 1973. Servirá para entender que no era cuestión de nombres en la lista de Diputados Provinciales, ni siquiera de nombres del peronismo sino de hombres y circunstancias. En el 1973 la provincia de Santa Fe tiene un Gobernador que vota el peronismo: Carlos Silvestre Begnis. Esta Constitución, hoy discutida. Una Cámara con 28 voluntades, excepto Kilibarda, que no eran afines y el Gobernador gobierna hasta que lo derrocan los milicos. La historia muestra que fue un buen gobierno y, ejem, es el que, en una gobernación anterior, resuelve el “Túnel subfluvial Hernandarias” luego rebautizado Silvestre Begnis /Uranga. Excepto Yaciretá. Atucha. El Chocón no hay una megaobra de tal calidad, sin los sobreprecios de aquellas y perdón, perdón, resuelta por dos gobernadores. Gobernar es gestionar.

Podemos fijar otra fecha. El año 1983. En la provincia gana el peronismo y, por un recuento apresurado, gana Rosario el radicalismo. Menos de 12.000 votos. Épocas de rarísimos cortes de boleta. Así sucedió. Vernet Gobernador.

En pleno furor de Raúl Ricardo Alfonsín la provincia se mantiene peronista. En el 1987, después del “Tercer Movimiento histórico”, pomposo título acuñado luego de las elecciones parciales de 1985 el peronismo, que parecía perdido ante la “ola Alfonsinista”, le dice que no al “Changuicaerismo que avanza por América Latina” . Reviglio Gobernador.
El episodio Vanrell (vicegobernador de Reviglio) denuncia de mal uso de fondos, huída, juicio, cárcel) lleva a una decisión. Todos los votos peronistas son mas que todos los votos antiperonistas. La Ley de Lemas así lo demuestra.
Reuteman. Obeid. Reuteman. Obeid. Una suma que da 16 años. Con peronismo, con radicalismo, con anarquía, con Kirchnerismo (2003/2007) la provincia es peronista. Obeid tuvo que contar voto a voto para ganarle a Cavallero. Aún se paga ese recuento.
En el 2007, esplendor del Kirchnerismo, crecimiento del país a tasa china, Obeid no actualiza la Ley de Lemas, la deroga. Un caso que es traición, si lo decide solo, sumisión, si obedece a Néstor que no quiere el triunfo del Reutemismo. Un sistema que demostraba que todo el peronismo era mas que todo el antiperonismo lo deroga… un  peronista. Me sostengo en los dichos de mis opiniones anteriores. Traición, impotencia, envidia, incapacidad a partes iguales.

En la ciudad de Rosario los votos ausentes del sector Venesia impiden que Alberto Joaquín sea intendente. Fue después de la renuncia de Usandizaga. Avanza, sorpresivamente, el socialismo, un partido de cuadros. Lo acompaña el radicalismo. Años después un recuento apresurado deja, por 5.000 votos, fuera de la intendencia a Nicotra. Gana Lifschitz. El socialismo ya tenía aceitada una maquinaria municipal. Y a Binner.
Es necesario advertir dos cuestiones. Los recuentos apresurados, de los que habrá mas versiones. Los muchos votos peronistas en el sur provincial, de los que seguirá habiendo demostraciones.

Hermes Juan Binner, sin Ley de Lemas, con el beneplácito de Obeid gana la gobernación. Terceriza la justicia. El “concejal testimonial” Antonio Bonfatti, es su ministro de gobierno, como antes fuera su “espada en territorio” resolviendo conflictos de intereses entre privados y la municipalidad de Rosario, cuando Binner fue intendente. Binner reformula Salud Pública. Desdeña a la policía. Funda el ministerio de Trabajo y el de Cultura. Aporta siglo XX. La descentralización es un título y una idea. Algo es algo.
Es Hermes un fenómeno de carisma y confianza sin discurso ni vehemencias. Esa sumatoria le permite respaldar a Bonfatti como gobernador (el peronismo por segunda vez se divide en candidatos que se destrozan en internas y el pacto socialista/ radical, claramente antiperonista, triunfa). Con unos pocos votos norteños pero triunfa Bonfatti. Le gana al Midachi. El peronismo es un desconcierto territorial y una ciénaga ideológica. Solo quedan en pie los senadores provinciales.

En el 2015 la situación es todavía mas rara. Gana el socialismo en alianza con el radicalismo por pocos, muy pocos votos. El Midachi no es gobernador por un recuento certero. Se insiste, con muy pocos votos muy, muy, pocos y  el territorio peronista se fragmenta definitivamente. Feudos departamentales. La boleta única obliga a un solo cartón con una sola cara. El senador.
En el 2011 los votos peronistas a Diputados fueron mas que a Gobernador. En el 2015 igual. La Cámara de Diputados daba cuenta de un territorio con una lectura diferente al sueño dirigencial.

En el 2017 el peronismo decide presentarse, en las elecciones de medio término, mediante un pacto de no agresión. Sale segundo contra Macri en Diputaciones Nacionales y sale primero contra Macri porque los radicales no votan a los Senadores Nacionales que oferta Cambiemos. Segundo sale un desprendimiento del peronismo y cuarto el socialismo y el radicalismo provincial. Binner pasa a retiro. Era el candidato a Senador Nacional. Suenan todas las señales. El peronismo se despertó.

Llega el 2019 y el peronismo tiene dos fórmulas que tienen este punto en diferencial. Quienes acompañen a la señora Bielsa y no son peronistas avisaron que no votaran candidatos peronistas. Cuidado, eso es un lobo en las entrañas peronistas. Esos muchachos, cobijados bajo la falta de la señora, quieren a la señora, se quieren a si mismos pero ay, ay, ay, no quieren peronismo. Es tan contradictorio….
Llega el 2019 y el peronismo tiene dos fórmulas que tratan de no decir” la princesita Cristina está detrás”. Rara cuestión. Los no peronistas que se cobijaron tras la Bielsa quieren a CFK. Los delegados oficiales de CFK se acercaron a los pantalones de Perotti.

Terminado febrero el socialismo y el radicalismo provincial mostrarán a Bonfatti. Va por la segunda gobernación. Los Cambiemos, ya sin peronistas de centro derecha, mostrarán un candidato de origen radical: Corral. Intendente santafesino.
El peronismo presenta la única interna verdadera entre Perotti, actualmente senador nacional, que en el 2015 precisó 15.000 votos mas en Rosario  y era gobernador y la señora Bielsa, sin cargos desde 2007. Ella debía proveer esos votos en el 2015. No fue así. El contrafactismo es blá blá blá

Perotti parece angelado. Parece. Si la Bielsa pierde la interna y consigue que sus aliados extra peronistas voten peronismo el triunfo de Perotti es posible. El 678 rosarino está estudiando el caso.

Si la Bielsa gana (las encuestas no dicen eso, pero son encuestas) el peronismo cercano a la princesita no tendrá objeciones. Otros mas centristas tal vez si. La Bielsa no juntará votos centristas, pero puede sumar una izquierda que defina su paso electoral con un “voto útil”. Será la única mujer en una historia provincial que no las ha tenido de protagonistas centrales.

Bonfatti depende de Lifschitz, el 678 rosarigasino  y la memoria colectiva con sus amores y distracciones. No ganaría por su sola presencia.
Corral del repunte del macrismo (en el 2017 el macrismo apabulló en la provincia) y que el 678 rosarigasino se ensañe con Perotti y lo descuide.

El peronismo depende de Perotti. Bielsa. El gran elector provincial: Agustín Rossi. Y CFK. Pocos nombres, mucho compromiso. Que no se peleen y conserven a sus adherentes. Apogeo againmente o caída. Se verá.