“Es la madurez que reclamamos”, expresaron desde la Iglesia. Después de reunirse con el Papa, el arzobispo de Rosario dijo que le genera “tranquilidad” que la dirigencia “comience a dialogar”.

 

La semana pasada el Papa Francisco recibió durante dos horas a 31 obispos argentinos, con los que habló sobre la realidad de la Argentina y dijo que sentía “dolido” por la polarización en el país.

Uno de los religiosos que participó del encuentro es el arzobispo de Rosario Eduardo Martín, que en este contexto respaldó el intento de acuerdo entre el Gobierno y la oposición. “Esa es la madurez que reclamamos como ciudadanos, como cristianos, a la dirigencia política”, afirmó.

Martín, que es presidente de la Comisión Episcopal de Educación Católica, advirtió igualmente que “todavía no se resolvieron los problemas ni con un gobierno de un signo ni del otro”, en relación a la actual administración de Mauricio Macri y a las anteriores de Néstor y Cristina Kirchner.

“Este diálogo que está iniciando el Gobierno a mí, personalmente, me genera tranquilidad, que la dirigencia empiece a dialogar. Porque esto es como un padre y una madre de familia: si los padres se pelean los pobres chicos quedan en zozobra, en angustia. Si se entienden, los chicos se aseguran”, afirmó.

“Supongamos que esto es una gran familia. Los dirigentes a veces hacen de padre, pues tienen que entenderse entre ellos para dar seguridad al pueblo, una certeza de camino, que no haya sacrificios, sufrimientos, sino una certeza de camino. Esa es la madurez que reclamamos”, indicó.

Recordó que “los problemas no se han resuelto ni con un gobierno de un signo no con un gobierno de otro signo” y consideró: “Creo que es de inteligente y de humildes decir: ‘Bueno, pongámonos en una mesa y busquemos un acuerdo, un consenso, lo más amplio posible”, en diálogo con La Nación.

Con fuertes críticas a “la grieta”, afirmó: “El gran desafío en la Argentina es que tenemos que vivir todos juntos. El otro no es alguien que yo tengo que eliminar, el otro es el otro. El gran desafío de todos es cómo dialogar y cómo convivir juntos para la construcción del bien común, no para comernos los unos a los otros”, explicó.

Dijo que la Iglesia “siempre apostó por el diálogo” y recordó que “el Evangelio es diálogo”. “El Papa nos plantea la cultura del encuentro. Lo que pasa es que se empiezan a generar no diálogos, sino enfrentamientos y epítetos que se dan unos a otros y que generan más distancias”, advirtió.

Martín dijo que la superación de las diferencias en la Argentina “exige un esfuerzo inteligente y humilde de decir” que los problemas no se revolvieron. “La pobreza estructural en el país hace 20 o 30 años que está, y no la hemos resuelto. Entonces, por qué no nos sentamos a una mesa y no buscamos unos puntos mínimos para poder decir que hacemos un camino en común, dentro de ciertas diferencias. Esa es la madurez que necesitamos”, planteó.