El crecimiento mundial sigue siendo “moderado” de acuerdo con la evaluación del organismo multilateral. Las tensiones comerciales provocan menos apetito por el riesgo.

Un “lento crecimiento mundial”, en un contexto no exento de riesgos por las tensiones comerciales, son aspectos destacados de la última actualización del informe Perspectivas de la Economía Mundial (informe WEO) dado a conocer por el Fondo Monetario Internacional en Santiago de Chile.

El documento presentado por Gita Gopinath, Consejera Económica del FMI y Directora del Departamento de Investigación ratifica que espera una mayor caída en la actividad en Argentina que en su anterior pronóstico para el año en curso – ahora calcula la retracción en 1,3% – y una recuperación “más moderada” (1,1%) para 2020.

El FMI también incluye, dentro de los riesgos que pueden afectar a la economía global “un agravamiento de la tensión en grandes mercados emergentes que actualmente están inmersos en difíciles procesos de ajuste macroeconómico (como Argentina y Turquía)”.

El crecimiento mundial sigue siendo “moderado” de acuerdo con la evaluación del organismo multilateral. Al respecto, recuerda que, desde la publicación de sus Perspectivas de la economía mundial en abril de 2019, Estados Unidos ha incrementado aún más los aranceles sobre ciertas importaciones chinas y China ha respondido elevando los aranceles de un subconjunto de importaciones estadounidenses.

Si bien tras la cumbre del G-20 celebrada en junio se evitó una nueva escalada de estas medidas, el FMI considera que “las cadenas mundiales de suministro de tecnología se vieron amenazadas por la posibilidad de que Estados Unidos imponga sanciones, no se ha disipado la incertidumbre relacionada con el Brexit y las crecientes tensiones geopolíticas han alterado los precios de la energía”.

El informe también hace referencia a “cambios abruptos en la actitud frente al riesgo”. Como se mencionó, la intensificación de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China en mayo provocó un rápido deterioro del apetito mundial por el riesgo. Si bien esto mejoró en junio, el Fondo advierte que abundan los factores que podrían desencadenar otros episodios similares de aversión al riesgo, tales como:

  • Una nueva escalada de las tensiones comerciales.
  • Una persistente incertidumbre en torno a la política fiscal y un deterioro de la dinámica de la deuda en algunos países muy endeudados.
  • Un agravamiento de la tensión en grandes mercados emergentes que actualmente están inmersos en difíciles procesos de ajuste macroeconómico (como Argentina y Turquía).
  • Una desaceleración más brusca de lo previsto en China.
  • En este contexto, pronostica un crecimiento mundial de 3,2% para 2019, con un repunte a 3,5% en 2020 (0,1 puntos porcentuales menos que lo proyectado para ambos años en el informe WEO de abril).

En este sentido, precisa que “los datos sobre el PBI en lo que va del año, sumados a una moderación general de la inflación, apuntan a una actividad mundial más débil de lo previsto”. El documento señala que la inflación subyacente se ha situado por debajo de los promedios históricos en muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo, salvo en contados casos, como los de Argentina, Turquía y Venezuela.

Precario

“El repunte del crecimiento proyectado para 2020 es precario, y supone la estabilización de las economías de mercados emergentes y en desarrollo que están atravesando tensiones y avances hacia la resolución de las diferencias en torno a políticas comerciales”.

Los riesgos para el pronóstico se inclinan principalmente a la baja, advierte el Fondo. Estos riesgos incluyen nuevas tensiones comerciales y en el ámbito de la tecnología que perjudiquen el ánimo y frenen la inversión; un aumento prolongado de la aversión al riesgo que deje al descubierto una continua acumulación de vulnerabilidades financieras tras varios años de tasas de interés bajas; y una intensificación de presiones desinflacionarias que agraven las dificultades para el servicio de la deuda, restrinjan el margen de la política monetaria para contrarrestar las desaceleraciones y prolonguen más de lo normal los shocks adversos.

Por estas razones es que el FMI considera como “necesidades apremiantes” reducir las tensiones comerciales y tecnológicas y despejar sin demora la incertidumbre en torno a los acuerdos comerciales (entre ellos el acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea y la zona de libre comercio conformada por Canadá, México y Estados Unidos).Al respecto, advierte que “los países no deben recurrir a los aranceles para influir en la balanza comercial bilateral, ni como reemplazo del diálogo con el fin de presionar a otros a efectuar reformas”.

El repunte proyectado del crecimiento mundial en 2020 depende en gran medida de varios factores. Entre ellos, el Fondo enumera:

  • Que la actitud de los mercados financieros se mantenga en general favorable
  • Que vayan desapareciendo los obstáculos temporales, especialmente en la zona del euro
  • Que continúe la estabilización en algunas economías de mercados emergentes que se encuentran sometidas a tensiones, como Argentina y Turquía
  • Que se eviten colapsos aún más pronunciados en otras, como Irán y Venezuela
Vecinos en problemas

En América Latina la actividad se desaceleró notablemente al comienzo del año en varias economías, debido principalmente a factores idiosincrásicos, según el informe. Se prevé que la región crezca a un ritmo de 0,6% en 2019 (0,8 puntos porcentuales menos que en el informe WEO de abril), y que repunte a 2,3% en 2020.

La “considerable revisión a la baja para 2019” refleja las rebajas de las calificaciones crediticias de Brasil (donde el ánimo se ha deteriorado notablemente dada la persistente incertidumbre acerca de la aprobación de la reforma de las pensiones y otras reformas estructurales) y México (donde la inversión sigue siendo débil y el consumo privado se ha desacelerado, como resultado de la incertidumbre en torno a las políticas, el deterioro de la confianza y el aumento de los costos de endeudamiento, que podrían seguir aumentando tras la reciente rebaja de la calificación soberana).

En el caso específico de Brasil – el principal socio comercial de la Argentina – el Fondo espera que su economía crezca sólo 0,8%, cuando en el anterior informe estimaba por encima de 2%. Para 2020 proyecta que la economía brasileña avance 2,4%.