Desde la Asociación Hotelero Gastronómica (Aehgar) volvieron a advertir sobre la “competencia desleal” que plantean las casas y departamentos de alquiler temporario. Que se contratan por medio de las plataformas tecnológicas.

Según argumentan, la caída de entre el 10 y el 3 por ciento en la ocupación de los hoteles de dos y tres estrellas respectivamente, registrada durante el primer semestre del año, está relacionada entre otros factores con el crecimiento de estas nuevas formas de hospedaje. Por eso, reclaman la actualización de la ordenanza que regula estos negocios y un mayor control municipal sobre la actividad.

Así como la llegada de Uber y Cabify plantea una amenaza al sistema de taxis y remises; o Rappi, Globo y Pedidos Ya ponen en jaque al servicio de cadetería; los hoteleros llevan tiempo advirtiendo sobre las consecuencias del creciente uso de aplicaciones que permiten alquilar, por una o varias noches, un departamento amoblado a precios mucho más bajos que los hoteles y aparts habilitados. La más conocida de estas aplicaciones es Airbnb, pero también hay otras, incluso algunas desarrolladas en el país.

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“Esta oferta informal que está creciendo en Rosario compite con los emprendimientos hoteleros”, señalan fuentes de la Aehgar y advierten que estos hospedajes “no están registrados, ni sometidos a la misma carga impositiva que hoteles y aparts”, lo que representa una oferta “completamente informal”.

Según advierten los hoteleros, el sector está en total desventaja” debido a que los departamentos de alquiler turísticos no están regulados, no abonan todas las cargas tributarias y esto genera que el precio de sus plazas sea mucho menor, afectando los índices de ocupación”.

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Si bien el problema no es estrictamente local, ya que se replica en países y localidades de todo el mundo, la caída de los índices de ocupación de los hoteles rosarinos, sobre todo los más pequeños, vuelve el debate más urgente.

De acuerdo al último relevamiento de la asociación, correspondiente al primer semestre de este año, los hoteles rosarinos mantuvieron un índice promedio de ocupación de entre el 43 al 54 por ciento. Los alojamientos de dos y tres estrellas mantuvieron menos de la mitad de sus habitaciones ocupadas entre enero y junio pasado; mientras para los de cuatro estrellas el promedio de ocupación fue del 53,85 por ciento y en los de cinco la media fue del 52,71 por ciento. Los apart mostraron una mejor performance (72 por ciento).

Respecto al primer semestre del año pasado, los hoteles de dos y tres estrellas mostraron una caída en el nivel de ocupación del 9,55 y 2,75, respectivamente. En los otras tipologías de alojamiento se registró una mínima mejoría: 0,65 para los aparts, 1,07 para los de cuatro estrellas y 1,71 para los de cinco.

Con la misma vara

Según entienden los empresarios hoteleros, las cifras en rojo son consecuencia de la crisis económica, pero también de la competencia que plantean las plazas de alquiler temporario. “Desde la asociación no cuestionamos el funcionamiento de las aplicaciones, dado que incluso muchos establecimientos las utilizan para promocionar sus servicios y como impulso a las reservas, el tema es que lo que ofrecen debe estar regulado, habilitado para funcionar con los mismos requerimientos que un establecimiento hotelero en materia de seguridad, salubridad, cargas salariales e impuestos que debe afrontar un hotel”, apuntan.

La norma que regula la actividad es la ordenanza 8.543, que fija condiciones para la habilitación, uso y control de los inmuebles destinados a Alojamiento Turístico Temporario (ATT). La iniciativa se aprobó hace nueve años y según consideran los empresarios hoteleros ha quedado desactualizada ante la explosión de oferta en redes sociales y plataformas turísticas.

De acuerdo a la ordenanza, las unidades que se destinen a alojamiento turístico deben estar habilitadas, contar con cocheras, llevar libro de registro de pasajeros, estar inscriptos ante la Afip y contar con un espacio de atención al público, entre otros requisitos. Sin embargo, señalan los hoteleros, en la práctica se cumple poco y nada, por lo que reclaman “una urgente revisión de la norma”.