El despliegue por la investigación conmovió a todo el Cordón Industrial. En un clima de confusión los trabajadores manifestaron temor por la fuente laboral. Destacaron el perfil del dirigente y gremialista Herme Juárez.

“Es mentira la acusación que hay sobre él, eso no es lavado, es trabajado”, cuestionó un estibador en la esquina de Leandro N. Alem y Mendoza en Puerto General San Martín. A pocas horas del gran operativo de la Policía Federal que detuvo a diez personas, encabezado por el líder de la Cooperativa Portuaria, Herme Juárez. El ambiente en el cordón industrial viraba entre el malestar y el asombro. Hubo reclamos y reuniones en las puertas de las oficinas. Con gran preocupación por los puestos laborales y los salarios. Pero finalmente más allá de los rumores no hubo ni está prevista una medida de fuerza por parte de los estibadores.

Ayer fue un día raro, había un clima de tensión que mutaba entre el enojo y la indignación. A lo largo y lo ancho del Cordón Industrial resonó el nombre de los acusados en la investigación del juez Adrián González Charvay, del Juzgado Federal de Campana. Sobre todo el de Herme Juárez, conocido popularmente como Vino Caliente. Quien quedó detenido junto a otras nueve personas cercanas. Se los acusa de lavado de activos, administración fraudulenta y evasión.

Megaoperativo

El jueves 1º de agosto se ejecutó un megaoperativo que requirió 31 allanamientos en oficinas, viviendas particulares y sedes de cooperativas y mutuales ubicadas en las localidades de San Lorenzo, Puerto General San Martín, Funes, Carcarañá, Victoria (Entre Ríos) y Merlo (San Luis). El saldo fue el secuestro de autos de alta gama, joyas de diseño, armas y una estrepitosa suma de dinero en efectivo que alcanzó 248 mil dólares y un millón doscientos mil pesos. Además, a través del Banco Central, le bloquearon las cuentas en el país con cifras que rondan los cien millones de dólares. También les cayó un exhorto sobre los bienes del exterior.

La recepción de la noticia fue dispar, pero en ninguna conversación paso inadvertida. Después del mediodía de ayer, un grupo de mujeres de estibadores se acercaron preocupadas a la puerta del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (Supa) para criticar la decisión de la justicia y acompañar al secretario general y presidente de la Cooperativa Portuaria de Puerto San Martín.

La continuidad

En el reclamo, apareció entre las primeras preocupaciones la continuidad laboral y el pago de los salarios, pero profesionales del área contable se encargaron de desestimar cualquier rumor y garantizarles el cobro correspondiente en los próximos días. En ese contexto, no faltaron los elogios a Juárez, el reconocimiento por los derechos obtenidos tras su lucha y la reivindicación del valor de los jornales. Los obsequios a las familias en fechas especiales, la inversión en salud luego de la caída del Instituto Médico Regional en San Lorenzo, el apoyo económico a estudiantes y deportistas, entre otras menciones que lo erigen como “un gran benefactor”.

En medio del revuelo desde la entidad decidieron enviar un comunicado oficial (Ver página 4): “La Cooperativa Portuaria informa que actualmente todos sus sectores administrativos y operativos continúan trabajando con normalidad, como lo vienen haciendo con esfuerzo hace más de cincuenta años”. Y luego convoca: “En momentos duros como estos y sin ánimos de bajar los brazos toda la familia portuaria se encuentra más unida que nunca y esperando contar con el apoyo de la comunidad regional”.

En paralelo, en el comienzo de cada turno una treintena de trabajadores realizaron un proceso similar: llevaron sus sensaciones y las compartieron con sus colegas. El desconcierto inundó todos los sectores pero hubo una certeza que los sostuvo: los puertos no pararon.

Mentira

Las miradas decían mucho más que las palabras, se le consultó su parecer a un obrero que estaba por subirse a una unidad de traslado, quien con sencillez resolvió: “Eso del lavado es mentira, la plata que le encontraron es producto de lo trabajado, de cada barco que llega al Cordón”. Y continuó: “Estamos todos sorprendidos con lo que pasó, le estoy muy agradecido, yo como todas las familias”.

A pocos pasos, las opiniones fueron antagónicas, tres hombres conversaban indignados. “A nosotros no nos sorprendió, somos socios de la cooperativa y sabemos que hace rato es todo para ellos y nada para nosotros”, definió uno de ojos claros. Y otro agregó que “está claro que si comparas mi casa con la de él, no tenemos los mismos beneficios. El resto de los socios no tenemos nada”. El del medio asintió pero no se animó a hablar.

Luego remarcaron que el cambio de gobierno nacional les había generado cierta expectativa de que haya sucesos de este tipo. “No nos sorprendió porque siempre supimos que con este gobierno algo podía pasar. Antes él (Juárez) hacía lo que quería”. Al tiempo que se reconocieron limitados en su capacidad de queja: “Tampoco podemos hacer mucho, en ocasiones por pedir mejoras tuvimos represalias”, cruzaron miradas y les bastó para volver a alistarse en la fila.

Obreros incómodos

Las preguntas incomodaban a los trabajadores que se mostraron ante todo desconfiados, una camioneta 4 x 4 frenó justo cuando una decena de obreros estaba conversando, se hizo un gran silencio. “Nosotros los del Supa no tuvimos nada distinto Qué pasó”, preguntó y remarcó un hombre que se bajó rápido y decidido. Tenía una campera gruesa azul con el logo de la cooperativa y el sindicato en cada lateral. Y añadió al tiempo que pidió aprobación: “venimos a trabajar igual y a cumplir nuestro turno ¿No es cierto?”. Los dos hombres que quedaron a su lado asintieron con la cabeza y quedó poco lugar para avanzar en consultas. Tiempo después disparó que “seguimos velando por los laburantes, ellos son empresarios. Que acá no pasó nada la prueba está en los puertos, todos están trabajando con normalidad”.

Unas cuadras más lejos el crisol popular seguía sembrando versiones y especulaba con las próximas acciones. Un contexto similar se percibió en el ambiente gremial de la zona portuaria donde no hubo ningún secretario general que aceptara opinar de lo sucedido.

En total, son cientos de familias las que directa o indirectamente están vinculadas con la Cooperativa de Trabajos Portuarios. Amado y odiado, Herme Juárez no deja de resonar en cada comentario. La incertidumbre golpea tanto como la imagen del barón portuario saliendo esposado de su lujosa casa. Las especulaciones son muchas, pero nadie se anima a decir qué va a pasar.

La opinión de los intendentes cercanos

El intendente de Puerto San Martín, Carlos De Grandis, respaldó a Herme Juárez y lo consideró una persona cercana, a la vez que se disculpó con este diario por su escaso tiempo en el que priorizó atender a los vecinos preocupados por el impacto de los sucesos.

Su par de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, definió que “lo que sucedió fue espectacular, por el imponente operativo y porque es una institución muy importante”. “La Cooperativa es muy significativa de Puerto”, dijo y recalcó que “no puedo opinar desde el punto de vista judicial ni del manejo interno de la Cooperativa porque no tengo conocimiento”. Afirmó que “lo importante es precisar lo que le generará a la actividad económica y laboral, lo que le pasa a la gente común, sobre todo para que se sostengan los puestos de trabajo”.