Son un caso en Pichincha, el doble crimen a la salida de un pool y un asesinato en Ibarlucea que, ahora se sabe, es de un sobrino de Esteban Alvarado.

Tres atentados homicidas de impacto público ejecutados con extrema ferocidad hace tres semanas se cometieron con la misma arma. Se trata de los asesinatos de Ariel Señuque en Pichincha, de Ezequiel David Ramírez en Ibarlucea y de Gustavo Candia y Tiziana López en Arijón y Balcarce.

Pericia

Una pericia balística de la Policía de Investigaciones (PDI) establece que los disparos se realizaron con una pistola Glock calibre 45. La utilizacion de una misma arma en los tres incidentes sugiere la conclusión obvia de que los cuatro crímenes resultantes están conectados. Los avances en las investigaciones refuerzan también la idea en los fiscales del Ministerio Público de la Acusación (PDI). Es que en la trama de los casos están entrelazados actores de la Banda de Los Monos y de la organización de Esteban Lindor Alvarado.

La novedad del arma común aportada por la PDI acaso no es lo más importante del caso. La mayor relevancia se relaciona con detalles asombrosos que surgen en la investigación de uno de los homicidios. Se trata de la ejecución de Ezequiel David Ramírez, que tenía 30 años y un pedido de captura por homicidio. Personas desconocidas le patearon la puerta de su casa de Ibarlucea. Poco después de la medianoche del 25 de julio al grito de “policía”. Y lo ejecutaron antes de que pudiera salir de la cama.

El sobrino de Esteban

Ezequiel Ramírez, apodado “Gordo”, estaba vinculado al negocio narco de la zona noroeste de la ciudad. En la pesquisa de su caso en el MPA supieron que es hijo de un policía que se desempeñó en el Comando Radioeléctrico y en Seguridad Rural. El segundo descubrimiento, más relevante, es que este empleado policial es medio hermano de Esteban Alvarado.

Sobre Ramírez pesaba una orden de captura por un asesinato resonante, el de Roberto Carlos Godoy. Un hombre de 37 años ejecutado a balazos en la vereda de su casa de Olivé al 2400, en Empalme Graneros, el 20 de diciembre de 2017. La mujer de Godoy ese día le dijo a la prensa que su marido había sido vendedor de drogas. Y que el Gordo Ezequiel los amedrentaba para que retomara el negocio en su zona.

Cuando hace veinte días empleados de la fiscalía llegaron a la casa de Ezequiel Ramírez encontraron en su casa documentación que los dejó boquiabiertos. Era una carpeta con formularios de actas en blanco de la PDI. Y unos papeles personales de un oficial. Esos papeles eran, según fuentes de la investigación, del encargado de capturas de esa policía especializada. Justamente el hombre asesinado estaba con pedido de detención.

Todos estos descubrimientos perfilan una situación impresionante. Un prófugo que es acribillado a balazos. Hace dos años estaba prófugo de la Justicia, es hijo de un policía. Ese policía es hermanastro de Estaban Lindor Alvarado. Y en el domicilio del hombre asesinado con captura recomendada se secuestró documentación de la PDI.

Tres ataques en seis días

Ariel Señuque fue ejecutado el 19 de julio frente al edificio donde vivía en Brown al 2800. Cuando esperaba para ingresar a la cochera, con el auto en marcha, un sicario armado se acercó al vehículo. Y le disparó al menos ocho balazos que le impactaron en el cráneo, el cuello y el pecho. Alrededor del auto la PDI recogió nueve vainas servidas. Tenía en su poder 2.500 pesos, dos celulares y varias pastillas que aparentaban ser de éxtasis pero no le robaron nada.

En el legajo de su crimen consta que estaba vinculado a la noche y que vendía droga en boliches. Su pareja, Agustina T., había sido detenida el 12 de marzo pasado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Junto a cuatro personas en un operativo de entrega controlada de 13 kilos de marihuana en un minimarket de Rioja y España.

Caso del pool

El siguiente caso enlazado por las balas es el atentado dos días después contra un grupo de personas que había salido de un pool en Balcarce y Arijón. Cinco de ellas fueron alcanzadas por disparos efectuados desde un auto. Dos murieron. Una se llamaba Tiziana López, tenía 15 años. Y fue víctima por haber estado en el lugar. La otra víctima fatal fue Gustavo Germán Candia, de 35 años, con vínculos con Los Monos. Se presume que era el blanco escogido por los tiradores. Tenía un auto Peugeot 306 que Lorena Verdún, ex mujer del asesinado líder de Los Monos Claudio “Pájaro” Cantero, quiso llevarse del lugar, lo que impidió el fiscal actuante.

El tercer incidente homicid fue el del Gordo Ramírez, cinco días más tarde en Ibarlucea. Un grupo de personas entró a su casa gritando que eran policías. Lo asesinaron de entre diez y doce disparos. Junto a la víctima estaba su esposa y uno de sus hijos, de 9 años, quienes quedaron sumidos en estado de shock. En la escena del crimen los pesquisas recolectaron ocho plomos encamisados deformados y 24 vainas compatibles con una pistola calibre 9 milímetros. Nadie de los vecinos escuchó balazos por lo que suponen que usaron un arma con silenciador.

Los vínculos

Tanto Candia como Señuque tenían, según fuentes del MPA, una relación directa con miembros de Los Monos. Ramírez en cambio era sobrino de Esteban Alvarado y había trabajado para él. Los Cantero y el grupo de Alvarado están enfrentados. En las conjeturas iniciales tiene lógica que los dos primeros hayan sido víctimas del grupo de Alvarado. Pero si el arma usada fue la misma en los tres casos, ¿cómo ligar al mismo autor el tercer hecho, que es el asesinato de su propio sobrino? “Los grupos tienen aliados hasta que dejan de tenerlos. Y una persona que perteneció a un grupo tiene secretos de ese grupo”, deslizó un investigador.

Sombras de la PDI

Tanto la pericia balística como los papeles encontrados en la casa de Ramírez motivan la mirada atenta de los distintos investigadores del MPA que participan en causas de homicidios mafiosos. Todos asumen que sectores de la PDI juegan un partido propio desde que su credibilidad fue profundamente mellada por casos de notoria conexión con estructuras criminales. Los dos jefes operativos de la PDI, comisarios Martín y Marcelo Rey, están presos desde hace dos meses acusados de ayudar a Esteban Alvarado a desviar la investigación de causas que los comprometían, con el propósito de endilgarle a Los Monos los últimos atentados contra blancos del Poder Judicial. El ex jefe de Inteligencia de Drogas de PDI, Javier Makhat, fue encontrado viviendo en un departamento cuyas expensas se encontraron en la casa de Alvarado.

Hay quienes descreen de la probidad de la pericia balística que fue suministrada de oficio por la PDI y sin que nadie del MPA la requiriera. La sospecha no se desliza hacia quienes realizan el examen técnico con las balas sino a quienes pudieron plantar los proyectiles. ¿Con qué propósito? Tal vez resolver tres casos en uno cuando se localice la pistola, piensan algunos pesquisas, y levantar la socavada reputación de la misma fuerza operativa que entregó la pericia. Hay quienes también creen que los oficios en blanco con membrete de la PDI fueron sembrados por alguien para sumar sospechas a esa fuerza. “Embarrar la cancha es un clásico de los momentos en que se acercan los ascensos policiales”, dijeron.

El fiscal Moreno confirmó la existencia de la pericia balística que conecta los tres casos pero sostuvo que la investigación hasta ahora es reservada. “Nada se da por sentado”, dijo.