Benjamín Biñale fue alcanzado por una bala perdida justo cuando iba a jugar al fútbol en Garzón y Seguí. El dolor de su hermano.

Zona oeste está conmocionada. El sábado, a las 14.30, en plenos ejercicios precompetitivos, un niño de 8 años fue alcanzado por una bala perdida que se le introdujo en la cabeza. En medio del shock del momento, Benjamín Biñale fue trasladado al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, donde fue operados dos veces y permanece sedado en terapia intensiva y pronóstico reservado.

Su hermano Agustín dialogó ayer con la prensa:”Es difícil creer algo así. Estamos desesperados por lo que le pasó. Ojalá se recupere pronto y vuelva a casa conmigo”, dijo el joven de 21 años, quien agradeció el apoyo de los vecinos, los compañeritos de “Benja” y los jugadores de Central Córdoba, donde milita, y a las cadenas de oración que hizo la gente.

Benjamín juega en la categoría 2011 del club 7 de Setiembre y el sábado, a la tarde, estaba calentando para entrar a una de las canchitas del club Pablo VI, de Garzón y Seguí. Fue en ese momento cuando se desplomó y de su cabeza comenzó a emanar sangre.

Todos pensaron que el chico se había cortado con un vidrio al caer al piso, pero nadie imaginó que podría haberlo impactado el proyectil.

Lazos

Agustín es el único hermano de Benjamín y es parte del plantel de la primera del Club Central Córdoba. Su equipo consiguió ayer la victoria, se subió a la punta del campeonato y le dedicó el triunfo al hermano del jugador charrúa. Es más, en la previa del partido se mostró una bandera con una expresión de fuerza para el pequeño y una pronta recuperación.

Sus padres pasan estas horas entre su casa y el área de terapia intensiva del Vilela. El chiquito está sedado y hoy será revisado por el neurocirujano para evaluar los daños del proyectil en su cabeza.

“Estábamos con mi novia y mi mamá, porque fuimos a verlo jugar a Pablo VI”, dijo Agustín a este diario. “De la nada, cayó al piso. Ahí lo llevamos rápido al hospital. Fue algo increíble, no se puede entender”, afirmó con desconsuelo.

En Garzón y Seguí hay muchas discusiones por el fútbol, pero no se recuerda que haya pasado algo así. “Estamos desesperados. El sábado fue terrible, aunque ahora, con el resultado de la tomografía nos sentimos un poco más calmos”, dijo ayer.

Agustín y Benjamín son más que hermanos. Inseparables. El más chico imita en todo a su referente. “Me sigue mucho, quiere hacer todo lo que hago, y estamos todo el día juntos”, señaló.

El caso no fue ajeno para el mundo fútbol de la Asociación Rosarina de Fútbol. La noticia corrió por las canchas, los potreros y los estadios. Y ayer hubo banderas de aliento y solidaridad en las puertas del hospital Vilela, al igual que en el estadio del charrúa.

“Fueron amigos, compañeros, vecinos, amigos, familiares y hasta desconocidos. Se hicieron cadenas de oración”, dijo Agustín aún sorprendido por la repercusión.

En medio de la conmoción, no hubo espacio ni ganas de festejar el cumpleaños de una familiar y tampoco mucho entusiasmo justo en el Día del Niño.

“Le digo al que tiró que antes que al aire, lo haga al suelo. Arruinó a una familia, que se ponga en nuestro lugar así entiende cómo estamos nosotros”, señaló Agustín como mensaje al autor de la detonación.

Benja es un nene muy alegre a quien le encanta jugar al fútbol. Es buen alumno de la escuela. En su familia todavía sigue muy alta la preocupación por lo que pasó y su evolución. “Lo quiero en casa, me levanto a cada rato y me pongo mal. Tenemos una angustia muy grande”, dijo finalmente.

Los compañeros de la categoría 2011 y otras, como las 2012, fueron hasta las puertas del hospital Vilela. Muchos de los nenes todavía no encontraban explicación a lo sucedido.

Ayer, la Rosarina emitió un comunicado a través de las redes sociales. “Nos sumamos a la cadena de oración por la recuperación del pequeño Benjamín, categoría 2011 del Club 7 de Setiembre, quien recibió el impacto de una bala perdida en circunstancias ajenas al partido que iba a disputar y lucha por su vida”, expresa el texto.