La anemia aplásica severa ocurre cuando la médula ósea no produce suficientes células sanguíneas nuevas. Ante esta falta, las características que produce son: bajos glóbulos rojos, menos oxígeno a los órganos y tejidos, escasa cantidad de glóbulos blancos, más riesgo de infecciones, y más chances de sangrados y hemorragias.

Tiene muchas causas, algunas conocidas y otras no. Pueden desarrollarla en algún momento durante la infancia. O puede pasarse de padres a hijos.

El tratamiento para la anemia aplásica depende del tipo y del origen. En el caso de la anemia aplásica leve es posible que no sea necesario el tratamiento. En casos graves puede incluir lo siguiente: transfusiones de sangre, antibióticos, hormonas, medicamentos inmunosupresores, y hasta trasplante de células madre.

En este marco, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) anunció en las últimas horas la aprobación de una “nueva terapia oral” para la anemia aplásica severa, un desorden hematológico. Es muy agresivo y no había novedades en su tratamiento desde hace décadas, destacaron desde el organismo.

Se trata del fármaco “eltrombopag”, que fue aprobada como primer escalón de tratamiento “para adultos y niños mayores de seis años en combinación con la terapia inmunosupresora estándar (ciclosporina + globulina antilinfocitaria)”, el esquema terapéutico que se viene utilizando desde hace más de 30 años”, ampliaron.

La experta Nora P. Watman (MN 58286), médica hematóloga de adultos, especialista y referente en anemia aplásica severa explicó: “A partir de esta aprobación la comunidad médica dispone de una nueva alternativa de tratamiento muy efectiva, que en combinación con la terapia inmunosupresora demostró alcanzar excelentes resultados en el control de esta compleja enfermedad”. “La droga ya estaba utilizaba en el país pero no estaba aún avalado su uso como primera línea de tratamiento”, argumentó.

“Es una enfermedad compleja de abordar, en la que el trasplante de médula ósea con un donante hermano idéntico es el tratamiento estándar de elección. Pero sólo un tercio de los pacientes tiene un hermano que pueda ser donante, por eso es particularmente positivo contar con esta alternativa”, concluyó Watman.