¿Sabías que cerca del 20% de los terrícolas usa WhatsApp? El mensajero tiene más de 1.5 mil millones de usuarios activos mensuales en un mundo en el que viven unas 7.5 mil millones de personas. De ese volumen, el 60% accede todos los días.

La app exhibe muchos datos que abruman: su base mensual es 34 veces superior a la cantidad de habitantes en nuestro país, aproximadamente. Y ya que hablamos de estadísticas locales, recientemente Statista reveló que el 76% de los argentinos se comunica con esa app.

¿Cuáles son los secretos de este servicio de mensajería con diez años de recorrido y presencia en más de 180 países? ¿Qué rol tiene Facebook en su meteórico ascenso?, ¿cuál será el nuevo panorama, ahora que la empresa californiana decidió meter mano definitivamente en el ADN de WhatsApp?

Te proponemos un paseo por la historia de esta aplicación, repasaremos lo mejor y lo peor de su recorrido en nuestros dispositivos, y anticipamos las funciones que agregará el producto en el futuro cercano.

Una década vivida

Cuando WhatsApp debutó en el 24 de febrero de 2009, los teléfonos inteligentes eran nenes de pecho: el primer iPhone, pionero entre los smartphones, había aparecido un año y medio atrás. Aún no existía Instagram (se lanzó en 2010) y Facebook, que ahora es su dueño, tenía la edad de un preescolar.

El mensajero debutó en iOS y en equipos BlackBerry, recién en 2010 llegó a dispositivos Android, y tres años más tarde (en abril de 2013) superaba la marca de los 200 millones de usuarios activos al mes. 2014 fue un año clave para el mensajero de nombre canchero que, de tan repetido, parece un término formal: apareció Facebook en escena.

Crecimiento y polémica

Cuando la compañía de Mark Zuckerberg compró WhatsApp desembolsando cerca de 20 millones de dólares y se calificaba a esa operación como una de las más impresionantes del siglo, la aplicación rondaba los 450 millones de usuarios a nivel global y tenía bajos ingresos.

En casi un año y medio duplicó esa base; y las estadísticas más recientes reflejan una triplicación. La presencia de Facebook favoreció a WhatsApp, al menos en la planilla de números.

¿El viento de cola también se reflejó en la experiencia de uso? En otras palabras, ¿WhatsApp es un mejor mensajero desde que responde a los designios de la mayor red social del planeta?

En muchos sentidos, WhatsApp se robusteció de la mano de Facebook. Sumó llamadas de voz en 2015, videollamadas al año siguiente, apareció la versión para escritorio (WhatsApp Web), los Estados, y WhatsApp Business, entre otras novedades.

El crecimiento meteórico también tuvo reveses. Y el alejamiento de sus fundadores fue una muestra fiel de la faceta menos auspiciosa del exitoso producto.

En 2017 Brian Acton, uno de los fundadores de la aplicación, renunció a Facebook aduciendo lo que muchos dicen cuando se alejan de una compañía tan poderosa y pujante como aquella: planes de crear una startup propia y revivir la pasión por el emprendimiento floreciente. Pero cuando brotaron las semillas del escándalo de Cambridge Analytica, en marzo de 2018, Acton publicó un tuit revelador en el que invitó a abandonar la red social con el hashtag #DeleteFacebook.

Él se marchó de la compañía de Palo Alto, y más tarde Jan Koum, el otro fundador de WhatsApp, por desencuentros con la mesa ejecutiva liderada por Zuckerberg. Cuando el revuelo pasó ambos manifestaron sus encontronazos por los deseos de monetización de la app y por el uso de datos de los usuarios, una práctica que aún tiene a Facebook en el ojo de la tormenta.

Mientras tanto, la compañía estadounidense prepara cambios para WhatsApp. Se ha dicho que le pondrá definitivamente su sello y que luego de diez años libre de anuncios, el panorama cambiará en el futuro cercano.

Qué cambiará en WhatsApp

En una entrevista con Forbes en la que Acton ventiló detalles de su salida, es posible conocer su versión respecto a la pronta llegada de publicidades al mensajero. Dice que él luchó por eludirlos explorando formas alternativas para monetizar, por ejemplo cobrar una módica suma de dinero una vez que el usuario consume una cantidad de mensajes gratuitos. Pero la compañía quería que la app tenga anuncios.

Ya sabemos quién ganará… o, al menos, quién llevará adelante sus planes. Acton salió del juego, y según confirmó la californiana en 2020 las publicidades dirán presente en WhatsApp.

Tal como contamos acá, se espera que la novedad (que ningún usuario celebra) llegue en primera instancia a la sección de Estados. Eso quiere decir que en un comienzo no veremos anuncios en los chats, aunque no podemos afirmar que eso no ocurrirá en el futuro.

“Son empresarios, buenos empresarios. Simplemente representan un conjunto de prácticas comerciales, principios y políticas con los que no estoy necesariamente de acuerdo”, dijo Acton al respecto, con una diplomacia que no siempre le es propia.

En un año con múltiples caídas de servicio, arrastrado por las redes que ahora son su familia, se ha dicho que Facebook sellará definitivamente su impronta en WhatsApp. También lo hará en Instagram. Según contamos, los de Zuckerberg agregarán el nombre “Facebook” a los servicios que están bajo su ala. Medios especializados dicen que en el futuro el mensajero se llamará “WhatsApp de Facebook”.

Fuentes de la compañía dijeron a The Verge que quieren “ser claros acerca de los productos y servicios que son de Facebook”. Pero no informaron cuándo se producirá el cambio, que no sólo supone modificaciones en la denominación. Se espera que WhatsApp avance hacia una integración con los servicios de mensajería de Facebook e Instagram.

Eso no implica que una absorberá a otra o que alguno de los mensajeros desaparecerá. El plan de la compañía es crear una “macroplataforma” en la que existan menores barreras en la comunicación. Es decir, las apps seguirán existiendo, cada una por cuenta propia, pero los usuarios podrán interactuar con personas que están usando otro mensajero.

Anuncios e integración de las plataformas aparecen como ingredientes en una receta que también involucra otro proyecto de magnitud que se cuece en la cacerola de Facebook. Hablamos de Libra, una moneda digital creada por la compañía de Palo Alto, que aún debe atravesar escollos administrativos y legales.

En paralelo aparecerá WhatsApp Pay, que no es una criptomoneda sino un sistema de pagos digitales. Debutará a fines de este año en La India y se espera que luego inicie su expansión a nivel mundial.

También se esperan cambios en los términos de uso del servicio, y en ese marco ya no podría ser utilizado por menores de 13 años. También se dijo que sumará un nuevo sistema de seguridad para acceder a los mensajes… e impedir que sean leídos por indiscretos. Esas mejoras figuran entre algunas de las funciones que son testeadas en versiones beta del mensajero.

Mientras se prepara para esos saltos, WhatsApp sigue siendo eje de nuestros hábitos digitales. Fue la app más descargada en equipos Android durante 2018 y se dice que cada usuario la chequea en promedio 23 veces al día. Medallas suficientes para que sus pretensiones sean de tremenda magnitud, igual que sus desafíos.