Bajan reservas, se devalúa el yuan y se postergan los ajustes para el verano 2020. Alta intervención del Estado en la economía, congelamiento de combustible y tarifas. Lo que viene para el que gane en diciembre 2019.

Las reservas líquidas y disponibles de la República Argentina se ubican por debajo de los U$S 59.000 millones. Una salida hormiga de reservas por la compra de dólares diarios, rescate de deuda de bancos, cancelación de letes y pago de deuda hacen que, en menos de un mes, hayan salido del Banco Central cerca de U$S 7.000 millones.

El contexto internacional no nos da respiro, el yuan no para de devaluarse y cotiza cerca de 7,10 yuanes por dólar. El impacto sobre las reservas es elevado, tenemos U$S 24.218 millones en un swap de china para fortalecer reservas. Cada devaluación del swap hace caer el valor en dólares.

Las reservas cuentan con un stock de oro de U$S 2.500 millones, la suba o baja de la materia prima impacta en el stock final. Hace unos meses que el oro muestra una tendencia alcista.

Las reservas reales se determinan tomando las reservas líquidas y disponibles, y restándole los encajes de los bancos en dólares en manos del Banco Central, el dinero del FMI y el crédito de China. El total sería una suma cercana a los U$S 13.000 millones, un nivel muy bajo para las presiones actuales del mercado.

El gobierno está buscando acuerdos con la oposición para despejar el escenario económico y financiero. El contacto entre los candidatos presidenciales y los referentes económicos posibilitó un escenario de mayor tranquilidad en la cotización del dólar, acciones y bonos. Sin embargo, el efecto pobreza perdura, y los ánimos no son los mejores cuando los inversores pierden dinero.

Restan cerca de 65 días para las elecciones presidenciales y 118 días para el cambio de mando presidencial. Los interrogantes económicos crecen, sin embargo, reina una tensa calma. El FMI en los próximos 30 días definirá si realiza el desembolso de U$S 5.400 millones en el marco del préstamo de U$S 58.000 millones. Si ese dinero no llega, Houston tenemos un problema.

Las medidas que hasta ahora se han tomado contribuyen a la confusión general. Tenemos congelado el precio de los combustibles y, en lo que resta del año, el gobierno no actualizaría tarifas públicas. Esto solo posterga los ajustes para el año 2020, habrá que ver qué medidas toma la próxima administración en pleno verano. Hay que recordar que, en Argentina, muchos ajustes de precios, dólar y tasas se llevan adelante después del 28 de diciembre, el día de los inocentes.

El gobierno nacional eliminó el IVA a los alimentos, una medida solicitada por la mayoría de los políticos en Argentina, pero resistida por los mismos políticos que ven disminuir sus ingresos fiscales, casi una contradicción en sí misma.

La inflación genera una potencial pérdida de recursos a futuro, si los índices de inflación no bajan del 55% anual, las empresas en sus balances impositivos ajustarán sus partidas por ganancias, y la recaudación caería significativamente. En este punto hay un acuerdo entre gobierno y oposición. Una baja de los recursos afectaría al gobierno nacional en esta coyuntura, pero mucho más a quien asuma el 10 de diciembre. Cuando se trata de cobrar impuestos rápidamente hay acuerdo entre candidatos.

En este escenario, no hay dudas que vamos a vivir con alta volatilidad del tipo de cambio, una inflación que difícilmente baje del 50% anual para fin de año y severos problemas presupuestarios en puerta. El problema es que, en el año 2020, alguien deberá descongelar el precio de los combustibles y tendrá que actualizar tarifas, allí el precio del dólar podría ser muy distinto al valor actual. El último que apague la luz.

Conclusiones

. – Todas las medidas de intervención económica en esta coyuntura podrían ser efectivas en los meses próximos, pero deberán revertirse en los primeros meses del año 2020, con lo cual creemos que vamos a un verano muy caliente, como siempre nos tienen acostumbrados los políticos argentinos.

. – En este contexto difícilmente podamos ver una suba sostenida en el precio de las acciones y bonos. Si el dólar tiene un precio artificial, los inversores comprarán a los precios actuales hasta agotar stock.

. – La devaluación del yuan es un factor externo que complica a nuestro país en esta coyuntura. Por un lado, reduce nuestras reservas en términos de dólares, ya que contamos con un swap en yuanes que se desvaloriza en términos de dólares. Por otra parte, la devaluación del yuan impacta sobre las monedas emergentes, y esto obligaría a que el dólar en Argentina se siga devaluando para preservar el comercio bilateral con China.

. – No luce posible una baja sustancial en la tasa de inflación e interés. Esto seguirá demorando la recuperación económica, mientras que la pérdida de poder adquisitivo del salario se profundiza y los negocios se tornan menos rentables.

. – Volvemos a un escenario en donde los inversores privilegian comprar activos que les permitan resguardar el valor de sus ahorros. Las propiedades le dan más estabilidad que bonos y acciones, es lógico, el precio de las propiedades no sale en la tapa de los diarios, y la escritura es un bien deseado por la mayoría de los argentinos.

. – El gran problema es que desapareció la demanda de pesos, la velocidad de circulación del dinero se acelera y la inflación está lejos de ceder. Menudo problema para quien tenga que gobernar desde diciembre en adelante. El que llegue aplicará Maquiavelo básico, todas las malas noticias al inicio, para mejorar al final, algo que Mauricio Macri hizo exactamente al revés.