Más de mil millones de personas viven en todo el mundo con alguna forma de discapacidad. De todas ellas, poco se habla de la auditiva.

En los años futuros, la discapacidad será un motivo de preocupación aún mayor, porque su prevalencia está aumentando. Ello se debe a que la población está envejeciendo y el riesgo de discapacidad es superior entre los adultos mayores. En consecuencia, la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial lanzaron en 2017 una alerta y pusieron el tema como una de las prioridades a tratar con los gobiernos de los distintos países del mundo.

Más del 5% de la población mundial (466 millones de personas) padece pérdida de audición discapacitante (432 millones de adultos y 34 millones de niños). Se estima que, en 2050, más de 900 millones de personas —es decir, una de cada 10— sufrirá una pérdida de audición discapacitante.

La doctora y experta en salud auditiva, Patricia Faletty (MN 1626), explicó a ConBienestar cómo se debe encarar esta problemática “silenciosa”.

“Es algo que afecta en todas las edades, recién nacidos, chicos, adolescentes y adultos incluso las personas mayores de 50 años. Pero la gente tiene una tendencia a no hacer la consulta médica. Se le presta atención a otras discapacidades pero esta suele ser relegada o malentendida. Cuando uno necesita corregir la visión, saca turno con el oculista. Estamos todos preparados para eso, la comunidad, los médicos, la sociedad. Pero no pasa lo mismo con los problemas de audición”, argumentó la especialista.

Respecto de las señales a las que podríamos estar más atentos, dijo: “Hay alertas tempranas, como zumbidos, no escuchar el timbre, u otros problemas de audición. Los chicos pueden mostrar cierta presunta desatención en la escuela… Son problemas que tienen solución. Ademas hay diferentes ayudas auditivas disponibles”.

Pero lo esencial, destacó, es que “no hay conciencia de la discapacidad auditiva en líneas generales”. Los inconvenientes pueden ser de menor o mayor grado. “Lo primero que hay que hacer es un diagnóstico en el momento en que el bebé nace. Y luego dar un seguimiento. Hay colegios que piden el estudio y otros lugares que no. Falta capacitación, modelos a aplicar”.

En cuanto a los distintos grupos etáreos, puntualizó: “Cada vez vamos a vivir más. Para el año 2050 vamos a tener más población adulta. Y si no cuidamos la salud auditiva, vamos a vivir más pero con múltiples problemas. La audición sana es la base para una buena comunicación y si no se cuenta con esto, se abre la puerta a múltiples complicaciones”.

“El no tratamiento de un problema de audición, le cuesta al Estado el 1,4% del PBI. De cada 1000 bebés que nacen por año, ahora la cifra es de entre 3 y 5 chicos con problemas e audición severos a profundos. Cada vez más personas están expuestas a niveles de sonido y ruido por fuera los límites recomendados: el ruido urbano, la música alta, los nuevos dispositivos de sonido, etc… Hay mucho para explorar en esta área y que se puede usar desde el Estado sobre todo”, destacó por último la profesional quien disertará sobre el tema de manera gratuita junto al ingeniero Eduardo Bergallo a beneficio de la ONG CONIN Merlo el próximo jueves 5 de septiembre a las 19, en la Universidad del Museo Social. Los organizadores piden llevar leche en polvo y azúcar como contribución.