La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social. Según recomendación de la OMS, requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones, así como la posibilidad de tener experiencias placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia (OMS). En esta línea, desde la Fundación Huésped, subrayan que es “derecho de todos experimentar y gozar de la sexualidad independientemente de la reproducción y de la reproducción independientemente de la sexualidad”.

Las estadísticas hacen al mismo tiempo su propio llamamiento a no descuidar aspectos claves de la salud. Un millón de personas en el mundo contraen enfermedades de transmisión sexual (ETS) al año. Existen diversos tipos: clamidiasis, sífilis, gonorrea, tricomoniasis, hepatitis B, virus del Herpes, VIH y virus del papiloma humano (HPV). Tienen consecuencias y síntomas completamente diferentes, pero todas se pueden prevenir si se toman las medidas adecuadas.

Cada 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual en un esfuerzo global para promover una mayor conciencia social sobre este aspecto de la vida.

Es común que las personas se preocupen por las ETS solamente durante el comienzo de una relación y después de un tiempo juntos ambos se relajen en los cuidados. Es por eso que antes de nada lo mejor es hacer una evaluación médica que descarte el riesgo de que uno o los dos sean portadores de alguna patología que pueda actuar de forma silenciosa y asintomática.

La confianza en la otra persona no es suficiente para prevenir una enfermedad de transmisión sexual porque en algunos casos el propio portador no es conocedor de que lo es y, con eso, puede perjudicar la salud de su compañero sin pretenderlo.

Señales y síntomas

Entre los signos de alerta para sospechar que se padece una ETS en el caso de las mujeres está el flujo vaginal anormal tanto a lo referente al color, olor o volumen. Sangrado vaginal fuera de lo normal, también es otra señal de acudir a la consulta médica.

En el caso de los hombres, se incluyen síntomas como: – secreción uretral, – ardor, – úlceras genitales – dolor abdominal.

Para el diagnóstico de una enfermedad de transmisión sexual, las mujeres deben consultar con el ginecólogo mientras que los hombres con el urólogo. Para confirmar si se padece alguna ETS se realizan exámenes específicos y simples, como el análisis de orina o de material extraído de la uretra y la vagina.

Los signos y síntomas pueden aparecer a los pocos días después de haber estado expuesto, o pueden pasar años hasta que se presenten los problemas; depende de cada organismo.

El uso del preservativo puede prevenir el contagio de las ETS, por lo cual su utilización es fundamental en las relaciones sexuales. Hay que tener en cuenta que algunas de las enfermedades tienen consecuencias graves para la salud en general, o bien afectan directamente a la fertilidad.

“Antes de pasar a otros métodos anticonceptivos como la píldora o el DIU, es fundamental estar seguros de que ambos están libres de enfermedades de transmisión sexual que pueden comprometer la fertilidad de la pareja, lo que podría derivar en un futuro en tratamientos más complejos para intentar restablecer la fertilidad o que la Fertilización in Vitro sea la única forma de conseguir quedar embarazada”, apuntó a su turno Fernando Neuspiller (M.N. 82815), médico ginecólogo especialista en Medicina Reproductiva.