El presidente se concentra en “llevar calma a los argentinos” tras las turbulencias financieras, mientras que el candidato del Frente de Todos despejó “dudas” en España y Portugal sobre su eventual mandato.

 

A 50 días de las elecciones generales para presidente y vice, comenzó este sábado formalmente la campaña que realizarán los distintos partidos políticos con vistas a los comicios del domingo 27 de octubre. Si bien son seis candidatos presidenciales en total, tras los sorpresivos resultados de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la atención se centra en las dos principales fuerzas: Juntos por el Cambio y el Frente de Todos.

Por un lado, en medio de la crisis económica, el presidente Mauricio Macri y su compañero de fórmula de Juntos Por el Cambio, Miguel Ángel Pichetto, buscarán recortar la abrumadora diferencia con el Frente de Todos, que le sacó una ventaja de más de 16 puntos en los comicios del 11 de agosto. Esta semana, el Presidente tomó un respiro tras los primeros días con los controles cambiarios, que hizo caer $4 el dólar y provocó un repunte de los bonos con la caída del riesgo país.

Sin embargo, Macri se mueve entre escenarios complicados: como mandatario aseguró que intenta “llevar estabilidad a los argentinos” y como candidato busca que su propuesta política sea nuevamente atractiva para los electores. “Siento que estamos siendo mejores todos los días, más allá de esta coyuntura económica que tanto daño nos hizo. Vamos a salir adelante diciendo la verdad, con respeto”, dijo el miércoles en el cierre de la IV Jornada de la Asociación Empresaria Argentina.

Así, mientras el Gobierno intenta llegar a un balotaje, desde la otra esquina del ring Alberto Fernández buscará dar un golpe electoral definitivo a su principal contrincante el mismo 27 de octubre. Luego de su visita a España y a Portugal, el candidato del Frente de Todos recorrerá todas las provincias y continuará avocándose a afianzar relaciones el sector político y empresario.

Fernández estuvo en Europa

En Portugal, Fernández conoció de primera mano “la experiencia portuguesa”. Junto al primer ministro de ese país, Antonio Costa, conversaron en profundidad sobre el actual modelo portugués, coincidiendo en que tenía ciertos paralelismo con la política económica que desplegó Néstor Kirchner entre 2003 y 2007.

Antes, en España, el candidato del Frente de Todos ya había expresado que creía que existía una sintonía entre el proyecto electoral que él encabeza, y que lleva como vice a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con los gobiernos socialdemócratas europeos.

De esta forma, Fernández trazó más clara la línea de lo que sería su política exterior. Desde el viejo continente, planteó que el país debe tener una relación “madura” con Washington aunque pidió estrechar los lazos con Europa. “Depender tanto de los Estados Unidos nos ha hecho retroceder”, apuntó. También marcó una diferencia vertical con Macri sobre el asunto de Venezuela: “En ese país hay un gobierno autoritario. En su origen no parece ser una dictadura, parece ser un gobierno elegido por el pueblo. Parece claro ser un gobierno que ha cometido una serie de actos autoritarios”.