La presencia del Presidente había sido cuestionada por un sector del clero local, lo que desató una polémica a nivel nacional. “Más bien que se ocupe de resolver los graves problemas en que embarcó al país”, dijeron.

Juliana Awada, el senador Esteban Bullrich y el secretario de Culto, Alfredo Abriani, acompañaron a Macri el tiempo que duró la misa.

La presencia del mandatario nacional obedeció a una invitación cursada por la autoridad máxima de la institución en Salta, el monseñor Cargnello. Pero luego, otros curas cuestionaron su llegada y tuvieron duras palabras hacia a Macri.

Fue un cura parroquial, el presbítero Raúl Méndez, quien expresó en nombre del clero local que la presencia del Presidente era “una provocación sin sentido” y que “lo más razonable” era que se suspendiera “semejante previsión”.

Y agregó: “Más bien que se ocupe de resolver los graves problemas en que embarcó al país”, lo que obligó al arzobispo a dar a conocer la carta con la que había invitado al Presidente a tomar parte de la festividad religiosa que dura tres días, una de las más populares de la fe católica y  a la que suelen asistir más de medio millón de personas.

Macri saludó a la gente que se acercó hasta la Plaza 9 de Julio (Presidencia)

Macri saludó a la gente que se acercó hasta la Plaza 9 de Julio (Presidencia)

“Tengo el honor de dirigirme a usted para invitarlo a participar en las Fiestas Patronales en honor del Señor y la Virgen del Milagro que se han de celebrar el próximo 15 de setiembre en esta ciudad de Salta. Las misas concluyen con la procesión de la tarde y culminan en la celebración del Acto de Fidelidad que marca la vida y la historia de esta ciudad de Salta”, había escrito el arzobispo en la invitación que le envió al Presidente.

Lo cierto es que el padre Méndez no hizo declaraciones sin pensar. Habló a través de un comunicado que difundió luego de que las autoridades eclesiásticas salteñas hicieran trascender que temían que los fieles reaccionaran de mala manera ante la presencia del Presidente y se perdiera el sentido de la festividad.

Días atrás, el 2 de setiembre, Juliana Awada asistió de incógnito para orar a la “Virgen del Cerro” y ser bendecida por la laica consagrada María Livia, que recibió la visita de la Virgen María y es visitada por miles de fieles una vez por mes.

En Salta, ese gesto no habría sido bien recibido por la jerarquía eclesial, que no mantiene un buen vínculo con María Livia y considera que esa presencia pudo haber herido la sensibilidad de las autoridades de la Iglesia.