La leucemia mieloide aguda (LMA) es un cáncer de la sangre y la médula ósea (el tejido esponjoso que se encuentra dentro de los huesos y el lugar donde se producen las células sanguíneas). Algunas veces se propaga a otras partes del cuerpo, incluyendo los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo, el sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal) y los testículos.

La LMA es una enfermedad de adultos, aunque en ocasiones puede observarse en chicos. Este tipo de leucemia representa el 40% de todas las leucemias en el mundo occidental. El promedio de edad de los pacientes con este mal es de 64 años.

En este marco, la investigación del reconocido Instituto de Investigación con la Leucemia de la Fundación Carreras aporta un nuevo enfoque para su tratamiento.

Los expertos aseguran que demostraron que un grupo de antihistamínicos pueden matar células madre leucémicas. El estudio, publicado en EBioMedicine, tuvo una primera fase de investigación por computadora, y después se probó en muestras de laboratorio y ratones este tipo de antihistamínicos que, por un mecanismo diferente al de su función antialérgica, penetran en las células leucémicas y provocan que fallen.

Aunque actualmente estos fármacos no pueden usarse contra la leucemia por su rápida degradación y porque no existe una técnica que los administre directamente sobre las células enfermas, el equipo trabaja para hacerlos más estables, a la vez que desarrolla un mecanismo para administrarlas directamente sobre células madre leucémicas, explicaron desde la Fundación Josep Carreras.

El grupo de la investigadora Ruth M. Risueño, que contó con la colaboración del médico Josep Maria Cornet-Masana, investiga la enfermedad desde hace años para evitar que se propague, perdure e incluso reaparezca después de ser tratada. Se trata de una de las leucemias con peor pronóstico, ya que su tratamiento con quimioterapia remite en un 50% a un 85%, y tiene un alto índice de reincidencia.

“Si se consigue diferenciar todas las células madre leucémicas, se agotaría esta población y, por lo tanto, se perdería la capacidad de mantenimiento de la enfermedad y las posibilidades de regeneración y recaída”, concluyó Risueño.