Se cierra la garganta, pica el paladar y los ojos lloran. Los síntomas pueden agravarse en ciertas épocas del año, especialmente durante la primavera y el otoño por la proliferación de polen.

Las enfermedades alérgicas se duplicaron en los últimos 15 años en los países desarrollados, afectando ya al 25 por ciento de la población. “Los árboles de polinización temprana como el fresno, representa el 40 por ciento de los plantados en nuestra ciudad. Le sigue el Plátano, que está muy relacionado con las alergias. También están las gramíneas que es un pasto, más para mediados de primavera y verano”, detalla a Con Bienestar el doctor Claudio Parisi (MN 95 292), Jefe de las secciones de alergia en Adultos y Pediátrica del Hospital Italiano.

Hay otros desencadenantes de la rinitis alérgica. Los más frecuentes son la polución, los ácaros del polvo, el moho, y el pelo de los animales. “En general las personas que tienen rinitis por pólenes tienen en esta época del año estornudos, congestión, goteo en la naríz. Son síntomas molestos que afectan la calidad de vida del paciente”, explica el especialista.

La alergia es una reacción de defensa del organismo contra sustancias externas (en este caso el polen) que penetran en el cuerpo. Para el sistema inmune son elementos extraños y en consecuencia trata de neutralizarlos. “Es importante saber a que pólenes uno es alérgico y saber en que época del año predominan, para evitarlos dentro de lo posible”, aconseja Parisi.

Cómo hacer para que la alergia no te arruine la primavera
  • • Mantener las ventanas cerradas durante la noche, a primeras horas de la mañana y       durante el atardecer.
  • • Practicar actividad física en horarios de mañana.
  • • Cambiarse de ropa al llegar a casa.
  • • No tender la ropa lavada en el exterior para que no se le acumule el polen.

“Siempre es importante que la persona que ya sabe que es alérgica al polen haga un tratamiento preventivo. El médico se lo va a dar de acuerdo al tipo de alergia que tenga”, aconseja Claudio Parisi. Si los síntomas son persistentes, el tratamiento debe ser con vacunas específicas de alergia, que es el único medio que permite modificar el curso natural de la enfermedad.