El fiscal que investiga el supuesto ataque que sufrió hace 15 días el ex jefe de la delegación Santa Fe de la Policía Federal, Mariano Valdés, aseguró hoy que la suboficial que lo acompañaba cuando se produjo el hecho sufrió “mucha presión” de parte de la propia fuerza de seguridad.

 

A la vez, el fiscal Matías Edery indicó que la suboficial ayudante, Roxana González (27), fue incluida en el programa de protección de testigos.

Tras la audiencia en la que Valdés y su segundo jerárquico, el subcomisario Alberto Bellagio, quedaron imputados por presunto intento de desviar la investigación del ataque, el fiscal aseguró que la testigo González “indudablemente” sufrió presiones.

Edery detalló que tras el ataque ocurrido la noche del 9 de septiembre en el kilómetro 253 de la autopista Buenos Aires-Rosario, la joven recibió “llamados por parte de personal jerárquico de la Policía”, que calificó como “presiones”.


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González es la única testigo del supuesto ataque que sufrió su jefe Valdés, quien declaró que había sido víctima de “un robo al voleo” aunque luego se comprobó que había dialogado con quienes se supone lo balearon.

Incluso, el fiscal reveló hoy que antes del episodio del tiroteo el comisario habló unos kilómetros antes, una estación de servicios, con las personas que serian sus agresores.

Edery contó hoy que luego del hecho a la suboficial González “la fueron a buscar a la casa con tres patrulleros y una ambulancia, con personal jerárquico de la PFA”.

Precisó que “hay un acta” sobre ese procedimiento infrecuente y que los jefes les dijeron que “se tenía que hacer un examen psíquico”. “Según ella manifiesta, primero la evalúan y le dicen que está bien”, relató el fiscal del caso. Sin embargo, “después se emite un certificado” de reposo que fue presentado ante la Fiscalía como justificativo para que no se presente a declarar, explicó.

Finalmente, González declaró ante los fiscales que investigan el hecho y las “inconsistencias” que surgieron entre su relato y el del su jefe orientaron la causa hacia un presunto intento por desviarla de parte por la víctima.