Desde mitad de septiembre que se viene hablando de un brote de enfermedad pulmonar grave. En Argentina hasta el momento hubo un solo caso pero en Estados Unidos ya se notificaron 1.604 personas afectadas por el uso del vapeador y 34 murieron.

Se estima que nueve millones de personas usan el dispositivo en EEUU a diario y según las estadísticas aportadas por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el brote se da con mayor fuerza entre los jóvenes. Se calcula que el 70 por ciento de los vapeadores son hombres con edad promedio de 24 años o menos.

Si bien se creía que este modo era la puerta de entrada al tabaquismo adolescente, según un estudio realizado por investigadores en Estados Unidos no es verdad que aumente las posibilidades. En el trabajo analizaron la relación entre el vapeo y el tabaquismo convencional y evaluaron 14 factores de riesgo en común, en base a encuestas realizadas en 2015 y 2016 a estudiantes de octavo y décimo grado en EE.UU. Concluyeron que quienes usaban vapeadores tienen más probabilidades de fumar cigarrillos pero el efecto se anuló cuando el análisis consideró los factores de riesgo que se repiten entre ambas actividades.

Sobre los daños que causaría el cigarrillo electrónico

Uno de sus componentes más letales, y que se asocia con la mayoría de los pacientes que sufren lesiones pulmonares, es la presencia de THC en el producto. Es una sustancia química, el principal constituyente psicoactivo de la marihuana. Aseguran que el efecto que causa es realmente nocivo y a corto plazo.

En Argentina en promedio, el 8,1 por ciento de los varones jóvenes son consumidores del cigarrillo electrónico, mientras que el 6,2 por ciento de las mujeres lo emplean, y en adultos mayores a 18 años solo el 1,1 por ciento. Uno de los grandes problemas es que los chicos y jóvenes ven el vapeo como una “moda” no peligrosa.

Según la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes (EMTJ), presentada por la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación, el 7,1 por ciento de los adolescentes argentinos de entre 13 y 15 años actualmente consume este artefacto, mientras que el 14,4 por ciento alguna vez lo probó, ya sea por moda, curiosidad o porque alguien se los ofreció.

Las opiniones de los expertos

“La nicotina que posee un cigarrillo electrónico puede afectar al desarrollo normal del cerebro, porque es una sustancia adictiva y psicoactiva, además de los saborizantes y aceites que se emplean, creyendo que son inocuos y es lo que en realidad lleva al daño”, indica a Con Bienestar Guillermo Espinosa, médico de familia (M.N. 104.293) y presidente de la Asociación Argentina de Tabacología (AsAT).

“El uso del vaporizador no es saludable y desde el 2011 que no está permitido por la ANMAT ya que no reúnes las condiciones necesarias para ser empleado ni por personas sanas y mucho menos en enfermos propensos a cuadros pulmonares”, agrega el también coordinador del programa “dejar de fumar” del Hospital Italiano.

En su composición, los aceites de los vapeadores pueden contener metales pesados y dañinos para el organismo, y sustancias como Propilenglicol (alcohol oleaginoso), Aminas (sustancia que deriva del amoníaco), Glicerol (también llamado glicerina, está presente en todos los aceites y grasas animales y vegetales) y aromas que normalmente poseen compuestos de origen sintético (derivados del petróleo).

Consejos para dejar de fumar

La evidencia de los daños que genera el vapeo, sostiene que los fumadores deberían considerar cambiar por completo su estilo de vida. El uso del cigarrillo electrónico puede ayudar a darle fuerzas a alguien que desea dejar de fumar tabaco, aunque el riesgo que este dispositivo puede generar es igual o peor.

“Para dejar de fumar uno de los métodos más efectivos es la utilización de la terapia de reemplazo con nicotina terapéutica, como un paso previo al abandono definitivo del tabaco. El uso de sustitutos de nicotina en sus distintos formatos como parches o chicles duplica o hasta triplica el porcentaje de éxito de cualquier intervención para dejar de fumar”, señala Espinosa.