Crítica: “Doctor sueño” por Nicolás Largeaud

Si bien “Doctor sueño” funcionaría como la secuela de “El resplandor”, en si no lo hace. En este caso, la mitad de la película hace referencia a su clásica antecesora de 1980, pero además de eso, cuenta su propia historia llena de agujeros narrativos y una mezcla entre largas escenas y escenas que no cuentan nada.

La película es visualmente bastante interesante, más allá de un montaje perfecto que merece el Oscar en esa categoría, tiene una excelente dirección de fotografía. El guion tiene sus altibajos, en muchos casos las escenas son muy largas y con poco contenido, no solo poco diálogo, sino que el mensaje que tiene la escena no llega a cubrir la simetría del resto de las escenas.

Durante las 2:30 hs de duración (que terminan siendo mucho) las referencias sobre “El resplandor” son bastante, quizás sean demasiadas. Pero no solo por el final que termina ocurriendo en el místico y legendario Hotel Overlook, sino por la exagerada (desde mi punto de vista) cantidad de recreaciones de escenas que ya vimos en El resplandor. SI, no solos recrearon el hotel, sino que varias escenas icónicas de la película.

Si hay que decir que tiene condimentos que juntos, hacen que la película termine funcionando. Para empezar, resaltar las actuaciones. Ewan McGregor, la pequeña pero gran Kyliegh Curran que junto a Rebecca Ferguson se roban todas las miradas. La elección de las actrices ha sido un verdadero acierto. Los otros dos puntos fuertes de la película son los efectos visuales que son muchos y verdaderamente muy buenos, son los encargados de meterte de lleno dentro de la historia de fantasía de la historia. Y chapeau para el montajista que ha logrado algo realmente increíble, pido que mínimamente esté nominado a los premios de la academia.