“El próximo ministro de Seguridad tendrá algunos problemas menos de los que tuvimos nosotros en los últimos años”, afirmó hoy Maximiliano Pullaro, actual titular del área más sensible del gobierno provincial cuando faltan pocos días para el recambio de autoridades en Santa Fe.

 

Pullaro manifestó que durante la gestión de Miguel Lifschitz “los principales cabecillas de las bandas están detenidos y se llevaron adelante importantes iniciativas como el decomiso de bienes de las organizaciones criminales”.

El ministro de Seguridad brindó una conferencia de prensa tras la firma de un convenio para la creación de la Licenciatura de Seguridad Pública en el ámbito de la Universidad Nacional de Rosario.

“Tengo el teléfono abierto y estoy a disposición de Perotti con toda la información del Ministerio”

El acuerdo se materializó durante un acto en el que estuvo presente el rector de la UNR, Franco Bartolacci.

Luego de manifestar que hasta ahora, a 25 días del traspaso de poder, no tuvo ningún contacto con referentes del gobernador elector Omar Perotti para coordinar la transición, Pullaro consideró que su sucesor en el cargo “tendrá algunos problemas menos” de los que tuvo la gestión de Lifschitz.

“Es difícil calificar una gestión en materia de seguridad porque uno administra generalmente el cien por ciento de malas noticias. Más allá de los logros que tuvimos, siempre la calificación es moderada”, agregó.

En cuanto a la falta de contacto con representantes de Perotti, Pullaro dijo que “se ha perdido mucho tiempo” y que el hecho de que no haya intercambio con las futuras autoridades “es una decisión del gobernador electo. Yo estoy a disposición, tengo el teléfono abierto. Tenemos toda la información a disposición de quienes sean designados por Perotti. Tenemos que trabajar juntos en estos 25 días que quedan de nuestra gestión para lograr objetivos que creíamos se iban a dar antes”.

Pullaro admitió que como deuda pendiente de su gestión figura el “bajar los niveles de violencia. Este año fue más bajo en los niveles de violencia que en 2017. Pero había que trabajar más en bajar los conflictos sociales para que no se resuelvan con violencia extrema”.