Adolfo Rubinstein dio detalles de lo que fue su controvertida salida del Gobierno. El 22 de noviembre renunció a la Secretaría de Salud, luego de que Mauricio Macri ordenara derogar la actualización del protocolo de aborto no punible.

 

“Estoy frustrado con esto, porque hubiera querido que esto sea el corolario de mi gestión. Estamos hablando de niñas violadas. Ahora lo va a aplicar Ginés González García -el futuro ministro de Salud de Alberto Fernández-, estoy muy contento, pero hubiera querido que esta sea una decisión de nuestro Gobierno”, admitió en una entrevista para TN.

Sobre la decisión de derogar la actualización que había sido publicada en el boletín oficial, Adolfo Rubinstein opinó que “hubo más ponderación de cuestiones de forma que de fondo”.

“Yo sinceramente creo que el Presidente acompaña el protocolo. Creo que se ponderaron cuestiones formales sobre si yo tenía que avisar o no previamente”, consideró. Pero dejó en claro: “Todos conocían mi posición y sabía también que esto tenía que salir después de las elecciones para no complicar el proceso político”.

Sobre la discusión técnica que se abrió entorno al protocolo, destacó: “Esto es una continuidad de una línea que viene de hace muchísimo tiempo, incluso diría que más de 10 años, con una guía técnica para la interrupción legal del embarazo. Nosotros lo actualizamos en base a las reformas del código civil y comercial que tuvieron lugar en los últimos años, como así también en base a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud”.


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“El cambio más importante es que le dimos entidad jurídica a un protocolo que hasta este momento era una guía técnica o un documento que estaba colgado en la página del Ministerio. Por lo tanto, cuando las provincias tenían que aplicar ese protocolo, se encontraban con muchas dificultades por la falta de uniformidad en los procedimientos”, resaltó.

El ahora ex secretario de Salud sostuvo que en gran parte de la sociedad se generó una confusión: “Acá se estaba discutiendo la interrupción legal del embarazo (ILE) y se coló la discusión de la interrupción voluntaria, que es otra cosa, lo que se debatió el año pasado en el Congreso”.

“Lo que pasó es que después del rechazo en el Senado hubo una sensación de retroceso, en la cual de golpe se cuestionaba no solo la interrupción voluntaria del embarazo, sino se comenzaba a cuestionar la interrupción legal”, se quejó Rubinstein.

“Esto era la continuidad de una política de ampliación de los derechos sexuales y reproductivos. Fue Macri quien abrió el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Fue una decisión corajuda o muy valiente, de un tema que estuvo escondido bajo la alfombra durante décadas”, cerró.