Crítica de “Midway: Ataque en altamar” por Nicolás Largeaud

Roland Emmerich no cumplió su papel de gran director como lo hizo en “Día de la Independencia”, “El día después de mañana”, “Godzilla”, “El patriota” y “2012” entre otras más. En este caso, el intento de ser fiel a ciertos “actos heroicos” de los personajes, supera la trama en sí. Esto, hubiera funcionado perfectamente si los personajes eran pocos, pero en esta película rondan los 10.

“Midway: Ataque en altamar” cae en demasiadas repeticiones, muchas escenas son exactamente iguales y provocan que, no solo aburran, sino que el climax; el momento más importante de la trama, no cause el efecto sublime y apoteótico que se merece porque termina siendo igual al resto de la película.

No obstante, al no ser una mala película, tiene cosas buenas para destacar. Una de ellas son las actuaciones, y es que no podemos esperar menos de Woody Harrelson, Patrick Wilson, Luke Evans, y Ed Skrein. Y aunque éste último es quien tiene más tiempo en pantalla, el resto aprovecha de buena manera el escaso tiempo que tienen. Tengamos en cuenta que, como toda película bélica, tiene el 50% de acción de guerra, y la otra para desarrollo de los personajes, pero como aclaramos antes son muchos.

Otra buena a destacar es el tratamiento sonoro y la banda de sonido, que mejora muchísimo al transcurrir el tiempo, en el primer acto fue bastante simple y casi intrascendente, pero que termina acompañando con éxito el argumento. También hay que hablar de los buenos gráficos (CGI) que son cada vez más reales y que no transportan al centro de los ataques de la segunda guerra mundial.


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