El goleador vivió un partido muy difícil ante el equipo del parque y, encima, le marcó un gol, el del triunfo. “Soy profesional y hoy me debo a River”.

“¿Volver? Trato de no pensar en eso, pero siempre dije que mi idea es retirarme en Newell’s. En el fútbol nunca se sabe qué puede pasar y no se puede hablar de futuro, pero es mi sueño volver a mi casa y retirarme con la camiseta de Newell’s”. La frase de Nacho Scocco es un buen guiño para los leprosos, que lo tienen como ídolo y con justa razón porque participó en dos títulos (2004 y 2013) y es uno de los diez máximos goleadores con 77 tantos (64 conquistas en torneos locales, 3 en Copa Argentina y 10 en Libertadores). Claro que, en principio, habría que esperarlo hasta después del 30 de junio del año próximo, cuando concluya el contrato con River, para el que en la noche del sábado marcó el 3-2 de la victoria sobre los rojinegros en el Coloso.

 “Vi gente que conozco desde los 14 años. En el fútbol estas cosas pasan y uno las debe afrontar. Newell’s me dio todo, es mi casa. Por eso fue difícil entrar al estadio. El gol fue el que menos disfruté en mi carrera”, reconoció el atacante nacido en Hughes y surgido en las inferiores leprosas.

Este fue el segundo tanto que le marcó a la lepra, el anterior fue de penal y en el Monumental, en la Superliga pasada y fue el 4-1 parcial (terminó 4-2). Por eso aquel no le dolió tanto como este del 3-2 porque fue con el que River ganó y golpeó fuerte a este Newell’s que pelea por no descender.

Nacho arrancó la jornada abrazándose con sus ex compañeros, como Maxi Rodríguez y el Gato Fórmica, recibió una camiseta rojinegra enmarcada con el número 32, se sentó en el banco de suplentes y el DT millonario Marcelo Gallardo lo mandó a la cancha a los 56’. Casi veinte minutos después recibió solo una asistencia de Nacho Fernández y como buen goleador la clavó arriba, lejos del alcance de Aguerre. Obviamente, no lo gritó.

   Scocco se llevó las manos sobre la cabeza, pidiendo disculpas a los hinchas que lo habían ovacionado, a esos que tantos goles hizo disfrutar.

   Y con el resultado puesto tampoco disfrutó. Sí le quedó el alivio de darle un gol para la recuperación a un equipo que venía del golpe duro de la derrota en la final de la Copa Libertadores. Al club “al que hoy me debo porque fue el que me abrió las puertas cuando no pude quedarme acá (en Newell’s)” y en el que puede renovar en junio de 2020 o de lo contrario volver a Newell’s, donde seguro le abrirán las puertas.