“No puedo traicionarlo, es el único hijo que me queda”, dijo Julio Borda durante la segunda jornada de juicio oral por el crimen de Marianela Brondino.

 

Durante su exposición, los fiscales Martín Torres y Andrés Marchi contrastaron lo que explicaba Borda padre con aquello declarado por él mismo a lo largo del proceso judicial.

El hombre no reconoció haber llamado al 911, y también aclaró que él jamás diría lo que se escuchó en el audio de dicha llamada, en el que pide “que lo lleven -a Walter- porque es peligroso” y cuenta que su hijo lo amenazó: “Papi no vayas a hablar porque te voy a matar”.

En una de las oportunidades en las que se acercó a la casa de Graciela Brondino, según ella Julio Borda le manifestó que transcurrido un mes del fallecimiento de Marianela, escuchó a dos hombres hablar en un pasillo, y que ante un reclamo de dinero el “Bebe” dijo: “Yo tengo que esperar a ver qué pasa con el caso Brondino, mirá si tengo que pagar un abogado”, por lo que comenzó a sospechar.

El “Bebe” es el apodo de quien, por entonces menor de edad, está acusado de ser el que manejaba la moto que abordó a la víctima en calle Gorostiaga al 1900.

Por otra parte, Graciela Brondino comentó que en una de sus conversaciones con Julio Borda, el hombre dijo que acusó a su hijo porque “el representante de su religión le dijo que tenía que decir la verdad para purificar su alma”.

A pesar de que Borda padre reconoció haber declarado en múltiples oportunidades, dice que jamás acusó a su hijo porque “yo defiendo a mi familia”. Y cerró: “No puedo traicionarlo, es el único hijo que me queda”.