Así lo indica un relevamiento hecho por una escuela local, que desde hace años realiza distintos estudios estadísticos de interés.

 


Un relevamiento desarrollado por un establecimiento escolar de la localidad de San Javier dejó al descubierto que más del 74 por ciento de la población vive por debajo de línea de pobreza, lo que está muy por encima de la media nacional. Según los últimos datos difundidos en septiembre por el Instituto Nacional de Estadísticos y Censos (Indec), la pobreza en Argentina trepó al 35,4 por ciento, aunque actualmente organismos no oficiales la posicionan en un número superior.

Estudio

El trabajo fue realizado por la Escuela San Francisco Javier 3053, que desde hace 27 años viene llevando adelante investigaciones estadísticas anuales que analizan distintos aspectos en relación a la calidad de vida de los vecinos de la comunidad. Los índices son únicos en la zona por la falta de información pública y tienen el fin de poder entender la realidad en la localidad.

Desde ese lugar la entidad escolar pone manos a la obra a través de docentes y estudiantes, quienes también elaboran los informes con la vista puesta en visibilizar necesidades en busca de posibles soluciones. Lo recolectado en 2019 indica exactamente que el 74,18 por ciento de la población vive por debajo de la línea de la pobreza (43,71) y la indigencia (30,41).

Sondeo

Para encarar el sondeo dividieron a la ciudad en 23 sectores donde encuestaron, en cada uno, 20 familias, lo que significó 1.650 entrevistas. En ese universo de estudio, que al proyectarlo es representativo de la totalidad del poblado, fueron identificadas 339 familias que se encuentran en situación de desigualdad social.

Para realizar el muestreo, estudiantes y docentes tomaron como referencia para la indigencia aquellos que viven por debajo de una canasta básica para el Indec. De esta manera, hay 139 familias que viven con menos de 12.831,73 pesos. Por otra parte, la línea de la pobreza se traza en 33.234,73 y son 200 las familias que viven de manera mensual por debajo de este monto.

Al mismo tiempo, el 52 por ciento tiene un trabajo fuera del hogar y el 11,68 es ama de casa. De quienes están empleados, el 40 por ciento es del sector público, el 23,3 es privado, el 12,5 es independiente y el 21,7 está subocupado. La mayoría de los trabajos estatales están en la docencia, la policía y en el hospital. Del empleo privado el 61 por ciento se desempeña en comercio, solo un 11 en la industria arrocera, un 6 en ganadería y un 7 en talleres. Quienes están subocupados en su mayoría hacen changas, son ladrilleros, pescadores o albañiles.

Atención básica

Por otra parte, desde las encuestas realizadas en los informes también se desprende que el 66 por ciento de la población no posee obra social y el 70 por ciento de los encuestados considera que la atención en el hospital público es mala o regular. Y nueve de cada diez personas piensa que es necesario contar con especialistas en el nosocomio.

La característica del estudio de este año es que se analizó la homofobia en adolescentes. Así, se determinó que nueve de cada de diez estudiantes están de acuerdo con el matrimonio igualitario. Solo un 32 por ciento de encuestados indicó que la homosexualidad es algo de lo que se habla y se acepta en el hogar. Asimismo se relevó que el rechazo y la discriminación proviene en mayor medida —aunque casi en partes iguales— por falta de educación de los padres, en segundo lugar por falta de conocimiento sobre el tema y en tercer lugar por religión.

Prostitución

Cabe recordar que hace unos meses frente al contexto de pobreza y desocupación de San Javier, el sacerdote local, Sergio Capocetti, denunció que uno de los grupos vulnerables más afectados son las mujeres: “En San Javier está creciendo la prostitución a un ritmo importante. Antes era difícil ver chicas ofreciéndose en la ruta, ahora se las ve ahí, o en un lugar que tiene nombre de hotel pero en realidad todos miran para otro lado y se usa como un espacio donde las chicas están en la puerta y entran los varones. No sé si es un prostíbulo, pero es algo parecido. También hay empresas de remís que ofrecen el servicio en las cabañas y van les buscan las chicas a ellos. Eso ocurre”.

Y aseguró que “en una época se trabajó mucho el tema de la prostitución infantil o juvenil aquí, para tratar de zafar de esta realidad que mucho tiene que ver con el dinero, no con el placer. Muchas veces los turistas que vienen a pescar buscan este tipo de placeres. Hubo un tiempo que se las trató de ayudar, pero tanto el gabinete que lo trabajaba como las mismas maestras que detectaban a menores en las escuelas, porque era muy sencillo notarlo, ahora tienen miedo de actuar. Más con lo que pasó con Vanesa Castillo en Alto Verde, que era una docente de la zona de la costa. Tienen miedo dicen, porque sus nombres aparecen en los expedientes y hay gente que les ha ido a decir por qué dijiste esto de mi nena”.