Apasionada por los ecosistemas vegetales y la flora silvestre, Sandra Myrna Díaz demuestra la importancia de cuidar los espacios naturales y de preservarlos de todo lo que atente en contra de ellos. De Bell Ville (provincia de Córdoba – Argentina), esta mujer de 58 años dedica su vida a la biología, la ecología vegetal y la biodiversidad.

Doctora y profesora en Ciencias Biológicas, en 1984 se recibió de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba. Es directora del Núcleo DiverSus (Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad de Córdoba) en el área de investigaciones sobre diversidad y sustentabilidad, además de ser un miembro superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), también de la Academia Francesa de Ciencias y uno de los ocho argentinos que forman parte de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.

En cuanto al campo de estudio, Díaz tiene un papel protagónico en el área de desarrollo teórico y la implementación práctica de diversidad funcional, específicamente en sus efectos sobre las propiedades ecosistémicas. Trabaja activamente en iniciativas de difusión pública sobre la problemática del cambio climático global, incluyendo publicaciones gráficas, entrevistas y charlas de grado y posgrado en la Argentina.

En junio de este año, fue galardonada junto a Joanne Chory (botánica y genetista estadounidense) con el premio Princesa de Asturias de Investigación por sus aportes a la lucha contra el cambio climático, sus efectos en la biodiversidad y la extinción de la flora y la fauna del mundo. Este tipo de condecoración está destinada a reconocer la labor científica, técnica, cultural, social y humanitarias llevada a cabo por una o varias personas e instituciones varias. Por su parte, a lo largo de su carrera profesional, Díaz reunió más de 15 distinciones académicas. Entre ellos el Premio Konex de platino en Biología y Ecología (2013), el Premio Nóbel al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático del cuál era miembro (2007), Premio Mujer Destacada del Año de la Provincia de Córdoba (2012), es Miembro Honorario de la Sociedad Británica de Ecología (2013) y de la Royal Society (2019), Premio Internacional Zayed al liderazgo en Medio Ambiente (2013) y el Premio Bernardo Houssay a la trayectoria (2013).

Este mes, Sandra fue mencionada como “la guardiana de la biodiversidad” por la revista académica “Nature”, además de ser destacada entre las 10 personalidades científicas más influyentes del 2019. En el listado de eminencias mundiales, compartió el podio junto a otras figuras honoríficas, tales como Ricardo Galvão (físico brasileño que evidenció el aumento de la deforestación en la Amazonia), Jean-Jacques Muyembe Tamfum (microbiólogo congoleño que investigó el primer brote de ébola) y Greta Thunberg (la activista sueca de 16 años que inspiró sobre los evidentes cambios climáticos). La revista “Nature” este año hizo hincapié en seleccionar a aquellas figuras que descubrieron algo asombroso para ayudar al planeta, llamaron la atención de la opinión pública y la comunidad científica o también, por haber ganado notoriedad por acciones controvertidas.

Particularmente, su labor hizo referencia a la coordinación del mayor informe hasta la fecha sobre el estado de los seres vivos en el planeta tierra. Entre su análisis que realizó en conjunto con la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, evidenció una alarmante conclusión: Alrededor de un millón de especies animales y vegetales están amenazadas de extinción y muchas de ellas en un plazo muy corto de tiempo.