Desde el primer momento en el que pisamos la arena ya estamos favoreciendo nuestro bienestar. Nos dan ganas de despejarnos y nos sumamos a actividades que no solemos incluir en nuestra rutina urbana, por lo que desconocemos algunas técnicas básicas.

“La lesión más común en la práctica de vóley es la del manguito rotador, que consiste en un dolor en el hombro que, habitualmente, aqueja durante la noche. También, contusiones de dedos porque habitualmente se juega la versión playera, que no respeta reglas”, explica a Con Bienestar el traumatólogo Carlos Lupotti (MN 82.204), especialista en cirugía de hombro, codo, muñeca y mano.

Se conoce como manguito rotador a un grupo de tendones y músculos, con distintas funciones específicas, ubicados en el hombro. La lesión puede presentarse en forma de inflamación, rupturas parciales y/o totales, agudas o crónicas. Su causa más común es de origen traumático: caídas, sobrecargas, malos esfuerzos con peso o microtraumático, por sumatoria de esfuerzos.

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“Nadie puede negar que el vóley de playa es muy divertido. La arena es cómoda para aterrizar al realizar saltos heroicos y genera confianza, pero es bastante dura e incluso peligrosa para correr o pisar. Esta es la razón por la cual los esguinces son extremadamente comunes en jugadores de voleibol playero”, remarca Sofía Carlucci (MN137.568), médica traumatóloga, especialista en pie y tobillo, servicio de Traumatología y Ortopedia del Hospital Italiano.

“En fútbol, si bien predominan las lesiones del miembro inferior por el desnivel de piso y lo espeso de la arena, hay caídas y pueden ocurrir golpes por caídas o choques entre jugadores. Pueden lastimarse el codo, la clavícula y haber fracturas de muñeca y escafoides. Lo más frecuente son desgarros musculares por la falta de entrada en calor o de elongación”, relata Lupotti. Por su parte, la doctora Carlucci cuenta que correr en una superficie muy blanda promueve el riesgo de esguince de tobillo o de tendinitis en los pies. “Sin dudas, también se han visto fracturas de los dedos de los pies al patear la pelota con fuerza y descalzo”, confiesa.

Muchos corredores también realizan sus entrenamientos a orillas del mar. Se cree que la arena suave amortigua mejor las articulaciones de las extremidades inferiores. Sin embargo, la superficie de la playa cambia de extremadamente suave a dura y se inclina a medida que se acerca al agua.

Para evitar lesiones, se recomienda buscar sitios con superficies llanas y elegir un calzado adecuado, usar zapatillas para correr o caminar; idealmente, también para jugar al fútbol.

“En tejo, si se juega durante muchas horas y no se tienen la biomecánica articular y coordinación del miembro superior, puede haber tendinitis”, aclara Lupotti.

La recomendación es tener una preparación física adecuada, con una buena condición aeróbica, una musculatura tonificada, fuerte, con articulaciones estables con buena amplitud de movimientos y, sobre todo, muy buena elongación.