Evelin Lencina y Carlos Vicentín, madre y padrastro del menor que intentó suicidarse y murió poco después en el Hospital de Reconquista, fueron imputados este sábado por el fiscal Juan Marichal por los delitos de “abandono de persona agravado por el resultados de la muerte” y “privación ilegítima de la libertad”, todo en concurso real.

A la mujer, madre del pequeño Adrián Valentín Insaurralde, cuya muerte conmociona aún a Reconquista, se le atribuyó además el delito de impedir que durante más de un año el niño pudiera ver a su padre biológico.

La audiencia tuvo lugar en la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) de Reconquista esta mañana y fue presidida por el juez Gustavo Gon.

En la acusación, el fiscal del caso enumeró los padecimientos físicos y psíquicos a los que era sometido el nene, que derivaron en que se ahorcara con una “soga canina” (una correa para perros) que ató a una cama cucheta.

En la audiencia estuvieron presentes el padre biológico de la víctima, la abuela del nene y los abogados querellantes que los patrocinan.

“Encierros y maltratos”

El fiscal adjunto de la Unidad de Investigación Fiscal de Reconquista sostuvo ante los medios de comunicación que “se les imputó a los dos abandono de persona, que consiste en haber puesto en peligro la vida y la salud física de cuatro menores de edad, uno hijo de él y tres hijos de ella, que convivían en el domicilio al menos desde septiembre de 2019 hasta el presente. Y en caso de la madre le imputamos el impedimento de contacto con el padre biológico del niño”.

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“Ese es un período temporal que nos proporcionó una testigo que es familiar directo”, y que expresó que “es cuando se empezó a agudizar la situación de encierro, maltratos, abandonos de hogar reiterados en distintos períodos de tiempo, dejando librados a su suerte a los cuatro niños en su domicilio, amenazas e impedimento de la prestación de ayuda de terceros”, acotó Marichal.

A su vez, explicó que “el agravante se debe al maltrato psicológico sufrido por el niño, que ya había tenido intentos de suicidio, y el abandono psíquico de un niño que estaba muy depresivo”, todo un cuadro que derivó en su muerte acaecida tras 12 días de agonía.

Vida insalubre

Luego, indicó que la pena en expectativa es de 6 a 20 años para la madre y de 5 a 15 años para el padrastro: “Es una pena que casi se equipara al homicidio simple. Una pena bastante alta y de efectivo cumplimiento. Por eso se pidió prisión preventiva, además del riesgo de fuga y la posibilidad de que los encartados en libertad pudieran influir en los testigos. También se pidió la realización de Cámara Gesell para los tres niños del grupo familiar y un niño testigo”.

Al respecto, reveló que “recibimos un informe por el cual nos enteramos de la existencia de un niño testigo que aportó datos, inclusive los informes dieron cuenta de que el niño habría tenido intentos de suicidio anteriores. Esto lo dicen dos de sus hermanos”.

Para el fiscal Marichal, “esto evidencia que conocían realmente que el niño estaba en un malestar importante, es un elemento más que se suma a toda la cantidad de pruebas del delito que sostenemos. Se allanó la casa y se constataron las circunstancias de insalubridad en las que vivía la víctima”.