Este 20 de septiembre, viernes, se produciría un hecho realmente raro en Rosario. Sería en un predio de la Rural.

Moretti, el hombre fuerte de la FISFE, que apostara a Antonio Bonfatti en las elecciones del 16 de junio, y que pertenece a las huestes de CFK habría convocado, para el discurso de cierre,del Almuerzo Anual dela entidad, al señor Gobernador, Roberto Miguel Lifschitz. Ya eso constituye una rareza habida cuenta que Bonfatti y Lifschitz no son amigos.

Otra rareza es la invitación al Gobernador Electo, Omar Perotti, ante quien Moretti nunca se alineó. Una mesa con Lifschitz despidiéndose con un discurso contando sus bondades y Perotti escuchando es una foto rara.

Terminan de complicarla que debería estar Mónica Haydée Fein, intendente saliente y Pablo Lautaro Javkin, intendente electo. También Bonfati. Pocas sonrisas en esa mesa cabecera.
Aspiran a que lleguen a Rosario figuras nacionales. Desde Fernández a Kicillof.
No se sabe el comportamiento de la gente del PRO. Tampoco de los que llegan y los que se van de la Bolsa de Comercio de Rosario. Demasiados debuts, demasiadas despedidas.

Muchos especulan que los mencionados enviarán a alguien en su nombre (Lifschitz usa mucho el sistema de mandar un ministro en su niombre) pero las oficinas de prensa sostienen que sería el discurso/balance del actual Gobernador ante un sector que consideran “progre y productivo”. Todos ven, finalmente, un acto de campaña.