Las entrevistas radiales de Raúl “Bigote” Acosta tienen ese “nos sé qué”. Pero la que mantuvo hoy en su programa “La mañana entera”, que se transmite desde Mar del Plata por la emisora local Brisa y a través de Cadena Oh! para toda la provincia de Santa Fe, elevó la vara.

Fue una larga y jugosa dialéctica entre dos personas inteligentes y maduras, en la que una, “Bigote”, y otra, Carlos Rottemberg, consiguieron descifrar los orígenes de la vocación del empresario teatral.

Fiel a su naturaleza, Acosta hizo una introducción para llevar al contexto una charla-terapia por demás amena. “Te explico -dijo -, a finales de los ’50, principio de los ’60, me encontré con “Historias para ser contadas”, cuando el teatro independiente dio otra mirada, y yo me dije: esto es lo que tengo que seguir viendo y atendiendo… y me enfermé. ¿Vos cuando te enfermaste?

“Yo, la verdad, empiezo por otra enfermedad, que fue la del cine, no la del teatro. Lo que a mi me llamó la atención desde los cuatro años (actualmente tengo 62) fue mirar, buscar, entender el comportamiento del público, en este caso de las familias. Comprender por qué los chicos elegían ver una película y no otra”, comenzó a esbozar Carlos Rottemberg.

“….Además, no provengo de una familia del espectáculo, por lo que era un tanto preocupante para mis ‘viejos’ tener que decirme: Carlitos, la pantalla está allá, cuando yo elegía mirar para atrás para ver por qué los chicos querían ver a Dumbo volar y no por qué volaba el elefantito. Me di cuenta de grande que esa manera de mirar para atrás en el cine fue mi manera de mirar para adelante”, definió.

A la sugerencia de “Bigote” sobre si lo que hacía Rottemberg era estudiar el comportamiento humano, el empresario se inclinó por  “no ponerle rótulos. En estos 45 años que llevo transformando esa vocación en profesión, me doy cuenta que, en definitiva, busco lo mismo. Es decir,  sigo buscándole la vuelta a querer comprender lo que racionalmente sé que no tiene respuesta:¿qué es lo que quiere ver el público?

“Me amigué con las patinadas”

Tozudo, “Bigote” arremetió: “Y por ahí te encaprichás en querer cambiar algo…”me encapricho muy poco, ya no tengo la prepotencia de la juventud para eso. Haber fracasado tantas veces, me curtió para amigarme con la ‘enfermedad’…yo me amigué con las patinadas”, le explicó su invitado de lujo

En tren de hacer conjeturar a su entrevistado sobre el tesón y la fortaleza humanos, antes de lanzarle una nueva pregunta, “Bigote” apeló a una autorreferencia de su infancia. “A mi maestra de primaria, A. C., la fortalecieron las adversidades: era judía, fumaba y su pareja se llamaba Marta. Eso en el 49 eran ‘Quilom…s’; sin embargo, sobrevió. Uno debe tener esa porfía y estar entero… a vos tus padres te decían: por ahí no.

En este caso, Rottemberg, precisó que en realidad lo que hacían sus padres, en particular su madre, era exhortarlo a que “disfrute de la película que me habían llevado a ver”, pero su obstinación por darse vuelta a mirar para atrás lo llevó a entender, después, ya de grande, que “cuando uno de chico tiene clara su vocación, tiene un camino mucho mejor recorrido. Yo nunca tuve que poner energías en pretender saber qué quería ser cuando fuese grande. Y eso es un privilegio”.

El costo de la vocación

Carlos Rottemberg, no solo tuvo el mandato del ser el mayor de sus dos hermanas sino que también debió cargar con el mote de “monotemático”, por hablar siempre de lo mismo. Pero lo peor fue, según confesó al micrófono de Brisa y Cadena OH!, el vínculo con sus amistades de género.  “Ese es el costo de la vocación. Cuando los pibes se juntaban en una esquina del barrio de Mataderos hablaban de formar un equipo de fútbol y yo le preguntaba cuántas butacas tiene el Cine Gran  Rex… (risas). Entonces me raleaban, era el enfermito”.

Final abierto

Transcurrió la nota en vivo tan interminable como agradable, aunque suene cacofónico, pero ero la conversación volvió a su origen, y desveló  a  un  Rottemberg con un costado impredecible hasta ese momento.

“¿En tu vida, esto te volvió monotemático, o hablás de otra cosa?”, probó suerte sobre el final, “Bigote. “No termino de ser monotemático hoy porque tengo un hijo de 33 años pero también dos bebés. Y estos me obligan a conocer lo que es la cola paspada, lo que es levantarme de noche. Entonces, si yo hoy charlo relajado con vos, en realidad, no es porque estoy relajado sino porque estoy dormido…”

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