La ex presidenta reapareció en público en la presentación de su libro “Sinceramente”. Evitó hablar una posible candidatura.

Cristina habló. No mucho, cerca de 40 minutos. Fue anoche, apenas pasada las 20, en la 45a Feria Internacional del Libro, ante una sala Jorge Luis Borges repleta. Allí, la ex presidenta presentó su libro “Sinceramente”. Se mostró convencida, pero calma. Sin sobresaltos, repasó su intención de escribir un libro como instrumento político de debate pero apuntando al presente. En ese marco, se refirió sin nombrarla directamente a la propuesta del presidente Mauricio Macri de concretar un acuerdo nacional sobre 10 puntos básicos. “Va a ser necesario algo más que unidad, un contrato social de todos los argentinos y las argentinas” y agregó: “Algo verificable, cuantificable, exigible”.

En una jornada rodeada de expectativa en torno a su regreso a un escenario, la ex presidenta y actual senadora logró algunos números interesantes, como conseguir el máximo encendido de televisores en la Ciudad de Buenos Aire y del conurbano bonaerense en lo que va del año: más de 3.000.000 personas siguieron por las pantallas su intervención en la Feria del Libro. Y que su libro alcanzara el récord de 300 mil ejemplares vendidos.

Un par de horas antes habían comenzado a llegar los invitados especiales. En la primera fila un sólo político logró su ubicación, Alberto Fernández, quien fue el que le dio la idea del libro. También asistieron dirigentes sociales, sindicales, empresarios, actores, actrices e intelectuales.

En el inició agradeció a María Teresa Carbano, la primera presidenta de la Fundación El Libro, entidad organizadora de la feria, y al titular para Argentina de la editorial que publicó su libro, Juan Boido.

Neutrales

Fiel a su estilo, mechó consideraciones políticas con sensaciones y recuerdos personales, y lo fundamentó: “Yo no creo en los neutrales, para neutrales están los suizos. Yo nunca fui neutral y nunca lo voy a ser”. Eso sí, evitó hacer referencia a la cuestión electoral y su posible candidatura para octubre próximo.

Sobre su intención de escribir el libro dijo que su idea fue transmitir lo que había vivido, recordó su privilegio de ser esposa de un presidente y luego ella misma primera mandataria por dos períodos. Y valoró poder escribir porque eso la acercó a la palabra perfecta, esa que puede releerse y corregir.

Y en ese ir y venir, entre el pasado reciente y el presente, indicó que el actual es un momento difícil. “Yo tengo registro de muchas crisis, mi idea fue transmitir lo que había vivido. Nos quieren presentar la historia como hechos inconexos”, criticó.

Así pidió a la tribuna ser cuidadosos, no adelantarse en las interpretaciones. “Los argentinos somos complejos, difíciles”, apuntó. “Hay que comprender, entender, para después resolver”, y ejemplificó con aquellos que la acusan de populista o a sus militantes de “planeros”.

Entonces recordó que cuando Néstor Kirchner llegó al poder en 2003 su gestión debió otorgar 2.300.000 planes y que cuando ella dejó de ser presidenta en 2015 “solamente había 207.000” subsidios, porque se habían generado “millones de puestos de trabajo genuino; ahora hay más de 500.000 planes sociales”, fustigó.

Fue entonces cuando se refirió al propuesta de un acuerdo nacional lanzada por el gobierno de Mauricio Macri. “Entre todos los argentinos tenemos que construir algo diferente”, sostuvo y fue por más: “Va a ser necesario algo más que unidad, un contrato social de todos los argentinos y las argentinas, con metas cuantificables, exigibles”. Y aludió a un momento crítico cuando tensiones entre distintos sectores políticos, gremiales y empresariales pusieron en jaque el pacto social diseñado por José Gelbard, entre 1973 y 1974.

Un acuerdo, continuó, donde participen todos los sectores pero en el cual los empresarios deben considerar la cuestión social. “Por supuesto que un empresario quiere ganar con su empresa” pero recomendó: “Tenés que entender que para que tu empresa sea más grande tienen que comer todos”. Por eso “hay que entender que no hay posibilidad de crecimiento sin mercado interno”.

El discurso fue interrumpido en diversos momentos. Cada vez que hacía referencia a Néstor Kirchner o cuando alguien del público asistente insistía con una definición de su posible candidatura. “A volver, vamos a volver”, cantaron hasta que lograron un típico reto, no sin ironía, de parte de la ex presidenta. “¿Esta es la sala Jorge Luis Borges, no? Bueno, citándolo a él, ustedes son incorregibles”, en una alocución que intentó una suerte de diálogo.

Sobre la despedida recordó su intención de dedicarle el libro a Néstor Kirchner pero no “como político porque él ya está en la historia. Se lo quiero dedicar como compañero, como padre de nuestros hijos, porque él se lo merecía”.

Y con un cerrado aplauso los invitados interpretaron que ya llegaba el final del discurso. Afuera del auditorio, miles de adherentes esperaban a la ex presidenta para cantar y hacerla bailar al son de: “Sinceramente le copamos La Rural”.