Más estudios corroboran la eficacia de la vacuna contra el HPV, aprobada en 2007 en Argentina. La prestigiosa revista médica The Lancet acaba de publicar un extenso metanálisis que incluyó 65 estudios que involucraron a 60 millones de personas vacunadas, cuya salud fue monitoreada durante 8 años, y que concluyó que la inmunización contra el virus del papiloma humano tuvo un impacto significativo en la reducción de la infección, en el diagnóstico de verrugas anogenitales asociadas y en la detección de lesiones precancerosas de cuello del útero,

Más precisamente, el estudio elaborado por investigadores de la Universidad Laval de Quebec, Canadá, mostró que la vacunación redujo el 83 por ciento de las nuevas infecciones por HPV 16 y 18 en mujeres de entre 13 y 19 años, y del 64 por ciento en las mujeres de entre 20 y 24 años.

“Es un estudio fundamental dado que se trata de una revisión sistemática y metaanálisis de los estudios publicados que incluye 60 millones de individuos con más de 8 años de seguimiento y que demuestra la disminución de infección, de neoplasias intracervicales y de verrugas de ano y genitales en ambos sexos. Esta reducción fue más rápida y acentuada en países con alta cobertura de vacunación.”, comentó la doctora Valeria Cáceres (MN 79930), jefa del Departamento de Oncología del Instituto Ángel H. Roffo (UBA).

“Entre 2014 y 2018 gracias a la vacunación disminuyó la circulación de diversos tipos de virus, incluyendo algunos que no están en la vacuna”, destacó el doctor Silvio Tatti (MN 54.387), jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital de Clínicas y profesor titular de Ginecología de la UBA. En la Argentina, la vacunación contra el HPV es obligatoria y gratuita para las mujeres y varones de 11 años; sin embargo, estadísticas muestran que las tasas de vacunación no son tan altas como deberían ser. “En la Argentina, nuestro esfuerzo debe estar centrado en ampliar el número de mujeres que la recibin e ir hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino, segundo cáncer en incidencia en las mujeres en nuestro país”, agregó.

Transmisión sexual y riesgo de cáncer

La vacuna contra el HPV constituye una de las herramientas de prevención centrales, ya que evita la infección por HPV que puede causar lesiones capaces de devenir con el tiempo en un tumor de cuello de útero. En la Argentina, la vacuna que brinda inmunidad contra el HPV fue incorporada al Calendario Nacional de

En 2011 se estableció la vacunación de las niñas de 11 años; en 2017, la obligatoriedad de vacunar contra el HPV se extendió a los varones de 11 años.

Esto último se debe a que, en el varón, la infección causada por el HPV puede derivar en cáncer de orofaringe, cáncer anal y cáncer de pene. Desde 2014, la vacuna contra el HPV que establece el Calendario Nacional de Vacunación es la tetravalente, que además de prevenir tipos de virus causante de lesiones compatibles con el cáncer de cuello uterino, ofrece el beneficio adicional en la prevención de verrugas genitales ya que también protege contra los subtipos de HPV 6 y 11, causantes de la mayoría de las verrugas anogenitales.

También para adultos

La publicación del estudio en The Lancet coincidió con la recomendación emitida por un comité asesor en inmunización de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés), de los Estados Unidos, que concluyó que las mujeres y los varones de entre 26 y 45 años que no han recibido la vacuna contra el HPV podrían beneficiarse de la vacunación. El panel instó a que los médicos ofrezcan asus pacientes la posibilidad de discutir los beneficios de recibir la vacuna.

Los integrantes del Comité Asesor en Prácticas de Inmunización del CDC coincidieron en que en las personas de entre 26 y 45 años la decisión de vacunarse debe estar basada en la actividad sexual de cada individuo y que las expectativas en torno a la inmunización deben ser discutidas con el médico tratante. A modo de ejemplo señalaron el caso de una persona que tras haber tenido pocos compañeros sexuales en su vida comienza a buscar encuentros sexuales, lo que lo puede exponer al virus por primera vez; en ese caso, el beneficio de aplicarse la vacuna es claro. “La comunidad médica debería hacer más foco en la vacuna para los adultos”, opinó la doctora Hebe Vázquez (MN: 58353), miembro de la Comisión de Vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología.

“Los estudios de la vacuna en adultos han demostrado eficacia”, agregó. ” El problema es que la mayoría desconoce que los adultos se pueden reinfectar con el mismo tipo que han tenido en el pasado o adquirir un nuevo tipo de HPV que podría cubrir la vacuna; la mayoría desconoce que en alguien que ha tenido una enfermedad, la vacunación puede prevenir su recurrencia, sobre todo hasta los 45 años de edad”.

Entre 2014 y 2018 gracias a la vacunación disminuyó la circulación de diversos tipos de virus, incluyendo algunos que no están en la vacuna

En la Argentina, la vacunación contra el HPV es obligatoria y gratuita para las mujeres y varones de 11 años; sin embargo, estadísticas muestran que las tasas de vacunación no son tan altas como deberían ser. “En la Argentina, nuestro esfuerzo debe estar centrado en ampliar el número de mujeres que se vacunan e ir hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino, segundo en incidencia en las mujeres en nuestro país”, agregó.

La importancia de los controles para la detección precoz de cáncer cervical

Un aspecto importante es que la OMS advierte que la vacunación contra los distintos subtipos de HPV no sustituye a las pruebas de detección del cáncer cervicouterino. En cuanto a las pruebas que se emplean para ello, éstas se realizan en mujeres que no tienen síntomas y que se sienten perfectamente sanas, con el fin de detectar lesiones precancerosas o cancerosas. Como las lesiones precancerosas tardan muchos años en aparecer, se recomienda que todas las mujeres se sometan a pruebas de detección a los 30 años y que estas se repitan periódicamente con una frecuencia que dependerá del tipo de prueba utilizada.