Intentar no resaltar todas las cosas negativas de esta película es bastante más complicado que buscar las buenas y darlas a conocer.

Eso tiene que ver con una propuesta estética que claramente no se ha logrado. Desde hace algo más de veinte años, los efectos de video fueron mejorando a tal punto que han llegado a formar parte del realismo de muchas de las películas que vemos. “Bruja” es un claro ejemplo de todo lo opuesto; acá encontramos efectos que a simple vista son irreales y que, además, son malos. Estamos cerrando el 2019 y el público argentino es más exigente que antes y ya no perdona este tipo de trabajos. El intento fue bueno, pero querer apuntar tan alto sin contar con una empresa seria de efectos especiales decepciona y hace sentir al espectador mínimamente ninguneado.

Más allá de esto y yendo al contenido de Bruja, si hay que decir que cuenta con una buena idea y una muy buena estructura, base para toda película. Aunque el guion sea bastante monótono en cuanto a su desarrollo, podemos ver cierto intento de movimiento en Selena el personaje principal interpretado por Erica Rivas. Selena es una madre con conocimientos en la magia negra a la que le secuestran su hija y usa estos “poderes” para hallarla.

Además de un guion que no prospera dramáticamente, Bruja tiene una flojísima dirección de fotografía, con planos que no solo son escasos, sino que además largos lo que hace a un montaje lento.

A todo esto, se le suma una banda de sonido que jamás acompañó a la película, sobre todo en los momentos que más lo necesitaba, como, por ejemplo, los momentos de suspenso.

Bruja es más parecido a un capítulo de una serie a un largometraje, no obstante, sigamos apoyando al cine.