El aceite de oliva es un condimento con reconocidos beneficios para la salud. En la dieta mediterránea tiene un papel central y hace tiempo se sabe que ese estilo de alimentación es el recomendado por los cardiólogos y nutricionistas como el más completo para mantener sano el corazón y el cuerpo en general. Pero también la más noble y cara de las grasas vegetales podría resultar un potente bactericida, según lo que acaban de descubrir los investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBE) y de la Universidad de Granada (UGR). Ellos demostraron que también podría utilizarse para prevenir las infecciones hospitalarias.

Al lograr sintetizar dos compuestos presentes en el aceite de oliva como el ácido oleanólico y el ácido maslínico, comprobaron por primera vez que las propiedades antibacterianas de las moléculas son muy superiores a las de la aceituna.

Los resultados que publica la revista ACS Infectious Diseases, describe que estos derivados del aceite pueden eliminar a las bacterias Staphylococcus aureus, que suelen ser las principales causantes de infecciones en catéteres y prótesis hospitalarias.

“Las propiedades antimicrobianas de los ácidos del aceite de oliva se conocen desde hace años. De hecho, estas sustancias que están presentes en las aceitunas no solo tienen un efecto bactericida dentro de nuestro organismo (ayudan a prevenir infecciones) sino que también pueden eliminar las que están en el ambiente”, declaró Eduard Torrents, investigador principal del grupo de Infecciones Bacterianas: Terapias Antimicrobianas del IBEC y coautor del estudio.

El riesgo de las infecciones intrahospitalarias es conocido: se calcula que alrededor del 5 por ciento de todos los pacientes podría contagiarse de alguna durante su internación. La mayoría de estas suceden durante procedimientos invasivos, como la aplicación de catéteres o prótesis. Por desgracia, las superficies de estos dispositivos favorecen la formación de las llamadas películas biológicas o biofilms que son colonias bacterianas difíciles de combatir: tienen tasas de resistencia a antibióticos hasta 1.000 veces superiores a las de las bacterias habituales,” explica Torrents y agrega que el único tratamiento eficaz en estos casos en los que el paciente contrajo una infección es retirarle el dispositivo médico y suministrarle antibióticos durante varias semanas hasta que se consiga vencer a estas bacterias.

En algunos casos el hecho de quitar el dispositivo puede ser inconveniente o un riesgo para la salud del paciente que depende de él, por ejemplo en el caso de un respirador automático.

En una situación de este tipo, si se consiguiera vencer la infección mientras el mismo queda colocado, sería lo ideal. Para ello una de las soluciones que proponen los científicos sería desarrollar un producto antibacteriano de origen natural que no comprometa la salud del paciente. Por los resultados de sus estudios, esto se lograría a partir del aceite de oliva ya que la actividad de sus compuestos también se midió en los catéteres colonizados y dio resultados positivos.