Aseguran que no se restringieron los servicios, pero los costos aumentan y se complica el sostenimiento del sistema privado.

La crisis impacta fuerte en las clínicas y sanatorios privados de la ciudad. El problema más grande es que las prepagas demoran entre 40 y 60 días para abonar las prácticas. Con lo cual nadie absorbe el costo de la inflación. Así y todo no se dejó de prestar ningún servicio, ni de atender a los pacientes.

Prestación de servicios

El secretario de la Asociación de Clínicas y Sanatorios, Eduardo Javkin, aseguró que en las 19 clínicas asociadas a la entidad, “se están prestando todos los servicios”, aunque la situación está más que complicada ya que todos los insumos se cotizan en precio dólar y la inflación impacta en el sector como en todos los demás

Aclaró que en Rosario la mayoría de los sanatorios son sociedades de médicos, “no hay capital privado extra. Los profesionales sufrimos lo mismo que padece la empresa”. En este sentido, explicó que las clínicas “venden a plazo, porque para facturar algo hay que esperar que el paciente se vaya de alta. Además, las obras sociales y las prepagas pagan a los 30, 40 ó 60 días. Esto tiene un impacto económico terrible en los sanatorios y reponer los insumos se ha vuelto muy difícil”, admitió.

Subrayó que el mayor problema lo tienen de parte de las prepagas más importantes de Buenos Aires que aunque aumentan las cuotas a los afiliados, eso no se refleja en lo que pagan a los sanatorios.

“Por ejemplo, hoy una persona entra a un sanatorio porque le tienen que reemplazar una válvula cardíaca y eso se factura, pero cuando el sanatorio lo cobra sale un 70 por ciento más caro”.

Demanda

Javkin manifestó que “no se notó una baja pronunciada en la demanda de servicios”, aunque seguramente hubo un pasaje de pacientes al sistema público. “Esto es paralelo al desempleo, porque la gente deja de tener obra social, pero no se notó un impacto en las prestaciones. Al contrario, los sanatorios están sobredemandados”, aclaró.

Destacó además que los insumos más básicos como las prótesis, los elementos para inyectar suero, catéter o sondas, tienen precio dólar, y el costo de un paciente internado es como el de un hotel, pero con la diferencia de que el paciente cuenta con las cuatro comidas y todo el personal de guardia que presta la asistencia.

“No hemos dejado de atender a nadie ni suspendimos cirugías. La población está siendo asistida como ningún otro rubro. Los sanatorios están perdiendo el capital de trabajo, esperando que la transición política suceda lo más rápido posible porque ahora nadie toma decisiones”, admitió el referente del sector.

El problema más grave no es el de las obras sociales, que están cubriendo esos costos en la medida de sus posibilidades, porque perciben incremento salariales y los trasladan a los efectores de salud privada, sino que “las que peor están respondiendo, y que están eludiendo su responsabilidad son las grandes prepagas, sobre todo las de Buenos Aires, y el Pami, que retacean los aumentos y no los trasladan a los prestadores, cuando esto debería ser transmitido automáticamente y no está siendo así”, declaró Javkin.

En este marco de crisis y con un sistema casi colapsado, ningún sanatorio anunció su cierre, ni se avizora que lo hagan. Mientras tanto, siguen brindando los servicios, aunque a largo plazo terminen casi perdiendo.

Atención médica

Con motivo de la celebración del Día del Trabajador de la Sanidad, que tendrá lugar mañana, desde la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Rosario manifestaron que cada prestador decidió abonar el doble jornal a quienes trabajen ese día. De esta manera garantizaron la atención médica habitual.