En los últimos 12 meses se registraron más hogares en los que, por falta de dinero, se redujo la dieta alimentaria, según indica el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). En el 13 por ciento de los casos (contra el 9,6% de 2017), los consultados expresaron que en su hogar los chicos habían sufrido “inseguridad alimentaria severa”.

El Plan Argentina contra el Hambre, se plantea como objetivo que los argentinos accedan a la canasta básica de alimentos. “Aspiro a que no sea un plan de gobierno, sino una decisión social. Que como comunidad terminemos con el hambre. Un chico mal alimentado al comienzo de su vida rinde intelectualmente menos en el futuro”, señaló Alberto Fernández durante la presentación.

Agustín Salvia, titular del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), sostuvo que se abre una ventana de oportunidad en la lucha contra la pobreza y destacó la implementación de una tarjeta inteligente como la mejor forma de intervenir sobre la problemática del hambre.

“El término malnutrición es un es un concepto bastante amplio que engloba desde la malnutrición por déficit que es conocido como desnutrición, hasta la malnutrición por exceso, ya sea bajo la forma de sobrepeso o cuando llega a un extremo mayor, la obesidad”, explica a Con Bienestar el director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) y nutricionista, Sergio Britos (M.N. 1170).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la mejora de la nutrición pasa por promover la salud de las madres, los lactantes y los chicos pequeños; reforzar nuestro sistema inmunitario; disminuir las complicaciones durante el embarazo y el parto; reducir el riesgo de sufrir enfermedades no transmisibles (como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares), y prolongar la vida.

Según el informe de Unicef “El estado mundial de la infancia 2019: Niños, alimentos y nutrición”, 2 de cada 3 niños no reciben la dieta variada recomendada para un crecimiento saludable.

El programa argentino de contención y recuperación nutricional Hambre Cero, cuyo objetivo es detectar y tratar casos de desnutrición y bajo peso, contiene actualmente a 9.700 personas. Según los registros, ingresan entre 40 y 50 nuevos beneficiarios cada mes, cifra que se mantiene a lo largo de los años desde 2010, cuando se inició.

“Creo que lo urgente es implementar la tarjeta alimentaria, por un monto que cubra los alimentos esenciales para la nutrición infantil -lácteos, verduras, frutas, legumbres y carnes/huevos-; monitorear el uso de la tarjeta para orientar estrategias de educación alimentaria; aplicar el mismo mecanismo de la tarjeta para los comedores sociales y escolares; que haya una universalización de desayuno escolar saludable y ampliar la campaña de educación alimentaria con foco en desarrollar hábitos culinarios saludables en las familias; cero IVA en los alimentos de mejor calidad nutricional que se compren con la tarjeta”, son algunas ideas que plantea el licenciado Britos.

Por su parte, Agustín Salvia propone convocar a un consenso más amplio, donde el oficialismo y la oposición también estén en la mesa de diálogo contra el hambre. “Ojalá funcione, que no se monte un discurso o un relato y que se puedan implementar políticas alimentarias y la lucha contra el hambre sea una efectiva política de Estado que garantice la seguridad alimentaria”, sostuvo. Por último, anticipó que el próximo 5 de diciembre el Barómetro de la Deuda Social publicará los últimos números sobre pobreza, y estimó que seguramente ya hemos pasado el 38 por ciento.

El fantasma de la triple carga de malnutrición

“No solamente en Argentina, sino también en la región de Latinoamérica y en algunos países pobres en el mundo, ocurren los tres fenómenos a la vez”, señala Sergio Britos. Se refiere a la triple carga de malnutrición que engloba a la desnutrición, el hambre oculto y el sobrepeso. Este grupo es una amenaza a la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo no solo de los chicos y los jóvenes, sino también de las economías y las naciones, imposibilitadas para alcanzar su pleno potencial.

“Hay que hacer un cambio de hábitos de la sociedad, facilitar el acceso a la actividad física. Desestimar el consumo de comida chatarra. Realizar educación en las escuelas, sacar los kioskos de las escuelas”, plantea la doctora María Verónica Vaccarezza (MN 83743), Médica Pediatra especialista en Nutrición del Hospital de Pediatría de Malvinas Argentinas.

El informe “Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, alimentos y nutrición” concluye con una serie de medidas dirigidas a garantizar el derecho de los niños a una buena nutrición:

  • Empoderar a las familias, niños y jóvenes para que exijan alimentos nutritivos.
  • Alentar a los proveedores de alimentos a que actúen en interés de los niños.
  • Establecer entornos de alimentación saludables para todos los niños.
  • Movilizar los sistemas de apoyo -salud, agua y saneamiento, educación y protección social- para mejorar los resultados nutricionales de todos los niños.
  • Recopilar, analizar y utilizar periódicamente datos y pruebas de buena calidad para orientar las acciones y supervisar los progresos.
¿Qué alimentos diarios hay que incluir en la dieta de los chicos?
  • De los 2 a los 3 años:

Calorías: 1000 a 1400, según el crecimiento y el nivel de actividad física Proteína: de 50 a 100 gramos Frutas: 1 a 1 1/2 tazas Vegetales: 1 a 1 1/2 tazas Cereales: de 80 a 150 gramos Lácteos: 2 tazas

  • De los 4 a los 8 años en nenas:

Calorías: 1200 a 1800, según el crecimiento y el nivel de actividad física Proteína: de 80 a 150 gramos Frutas: 1 a 1 1/2 tazas Vegetales: 1 1/2 a 2 1/2 tazas Cereales: de 110 a 170 gramos Lácteos: 2 1/2 tazas

  • De los 4 a los 8 años en varones:

Calorías: 1200 a 2000, según el crecimiento y el nivel de actividad física Proteína: de 80 a 160 gramos Frutas: 1 a 2 tazas Vegetales: 1 1/2 a 2 1/2 tazas Cereales: 110 a 170 gramos Lácteos: 2 1/2 tazas

  • De los 9 a los 13 años en nenas:

Calorías: 1400 a 2200, según el crecimiento y el nivel de actividad física Proteína: de 110 a 170 gramos Frutas: 1 1/2 a 2 tazas Vegetales: 1 1/2 a 3 tazas Cereales: de 140 a 200 gramos Lácteos: 3 tazas

  • De los 9 a los 13 años en varones:

Calorías: 1600 a 2600, según el crecimiento y el nivel de actividad física Proteína: de 140 a 185gramos Frutas: 1 1/2 a 2 tazas Vegetales: 2 a 3 1/2 tazas Cereales: de 140 a 255 gramos Lácteos: 3 tazas