El juez federal Marcelo Bailaque le otorgó ese beneficio a Alejandro Druetta al considerar la situación familiar compleja del excomisario, que tiene un hijo con una severa discapacidad. Lo vigilan con una tobillera electrónica.

El excomisario de la sección Contrainteligencia de la Policía de Investigaciones Alejandro Druetta, procesado como presunto jefe de una banda dedicada a la venta y tráfico drogas, accedió en los últimos días al beneficio de prisión domiciliaria que es monitoreada a través del dispositivo de tobillera electrónica.

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Gabriel Navas, abogado defensor del exfuncionario policial, dijo que el cambio en el régimen de detención fue autorizado por el juez federal Marcelo Bailaque y aceptado por la Fiscalía en virtud en virtud de la compleja situación familiar del expolicía, ya que su presencia en la casa es necesaria para colaborar en la atención de su hijo que presenta una severa discapacidad.

Druetta cumplía arresto efecto en las dependencias que la Policía de Seguridad Aeroportuaria posee en el Aeropuerto de Fisherton y, a partir de la resolución del juez bailaque, ya se encuentra en su casa en la ciudad de Roldán.

El exjefe policial enfrenta dos causas judiciales vinculadas al tema de drogas. La primera la transitaba en estado de libertad, acusado de supuesta confabulación en el tráfico de estupefacientes. Pero meses después se abrió otro expediente ya con una acusación más seria como jefe u organizador de asociación dedicada al tráfico de estupefacientes en la que también fue imputado otro expolicia, Juan Delmastro.

Por estas cuestiones, Druetta fue procesado por el juez Bailaque y cumplía prisión preventiva en las instalaciones del Aeropuerto de Fisherton.

Druetta hace declaraciones a la prensa cuando era jefe de Drogas.
Druetta hace declaraciones a la prensa cuando era jefe de Drogas.

 

Navas expresó que el pedido de prisión domiciliaria se presentó en virtud de las dificultades que presentaba la familia de Druetta en la atención de su hijo, menor de edad y que sufre una severa discapacidad. “El chico no se puede puede mover, necesita ayuda permanente para todo. Desde acostarlo, darle de comer, ayudarlo con el aseo. Y la esposa de Druetta ya tenía muchas dificultades para atenderlo y poder cumplir con sus propias tareas. Por eso, el juez le permitió a Druetta estar en su casa sólo para atender al chico”.

Navas agregó que para llegar a la prisión domiciliaria “se trabajó con gabinetes de profesionales que hicieron un informe sobre el problema que tiene el chico. También participaron asesores de menores y profesionales para ver cómo se implementaría el sistema. Entonces, el juez Bailaque, atendiendo los intereses del menor decidió conceder la domiciliaria, una resolución que no fue apelada por la Fiscalía”.

Con relación al proceso que enfrenta Druetta, Navas entiende que las pruebas en contra del expolicía “son endebles y no son suficientes para llegar a una condena. En estos meses también podemos producir muchas pruebas que sin dudas demostrarán que Alejandro es ajeno a la imputación que se le hace”.