Habían planificado excursiones y rutas de senderismo y montaña en el Valle de Ribes y Nuria, Ripollés (Pirineo de Gerona, España). El motivo del viaje era celebrar seis años de matrimonio. Ambos son profesores de inglés y viven en Barcelona hace dos años.

El 3 de noviembre, Audrey Mashy y Rohan Schoeman, decidieron recorrer la montaña en un día de bajas temperaturas. Salieron temprano del refugio de Coma de Vaca para subir al pico de Torreneules ubicado a 2711 metros de altura. Todo comenzó a complicarse cuando faltaban menos de 150 metros y se encontraron con una gran tormenta de nieve.

Después de refugiarse detrás de una enorme roca, “Audrey empezó a comportarse de manera extraña, empezó a decir cosas sin sentido. Después dejó de hablar, sólo hacía ruidos. Dejó de moverse. Nos quedamos un rato sentados en la nieve. Después quedó inconsciente”, recuerda Rohan a través del diario La Vanguardia. De pronto vio que sus ojos hicieron un movimiento como “si rodaran” y notó que exhaló “un último suspiro”. Rohan intentó buscar el pulso y controlar si respiraba, pero no tenía ningún signo de vida. Audrey Mash había sufrido un ataque cardíaco, debido a las bajas temperaturas.

Según los especialistas del hospital Valld’Hebron (España), cuando la paciente ingresó su cuerpo estaba a 20,2 grados y no tenía signos vitales. Hacía tres horas que su corazón había dejado de funcionar.

En el centro de salud fue conectada a una máquina llamada ECMO, (oxigenación con membrana extracorpórea), un sistema que emula las funciones del corazón y los pulmones. La máquina “extrae la sangre de la paciente, la oxigena, la calienta y la devuelve al organismo. La sangre sale oscura y vuelve roja, gracias al oxígeno”, explica Eduard Argudo, uno de los médicos que se ocupó del caso. De esa forma fueron aumentando la temperatura de a poco, y al llegar a los 30° grados dieron una descarga eléctrica y su corazón volvió a bombear seis horas despúes del rescate.

De acuerdo a los especialistas, la hipotermia había protegido los órganos y el cerebro de la mujer del deterioro que produce el estado de la inconsciencia, a pesar de que también, las bajas temperaturas la habían llevado a la muerte.

Dentro de un pronóstico poco viable, 12 días después fue dada de alta, sin ningún tipo de daño neurológico registrado. Apenas una secuela: problemas de sensibilidad y movilidad en las manos debido a la hipotermia.

Su médico explicó que estaban preocupados por las consecuencias que podría tener la paciente porque no hay casos de personas que hayan tenido un paro tan prolongado y hayan sido revividas y menos, sin ningún tipo de daño.

Audrey por su parte, dice que no recuerda nada de lo que pasó aquel día y que fue increíble haber sobrevivido a una situación así. Aclaró que tampoco dejará este pasatiempo (escalar montañas) por lo que le pasó.