La mayoría de los arrebatos se producen en el camino a la parada del colectivo, a unos 50 metros de un destacamento policial.

Los alumnos de las facultades del Centro Universitario Rosario (CUR) volvieron a reclamar medidas “inmediatas” para prevenir los robos y arrebatos que se repiten en la zona de Riobamba y Berutti. Según advierten, el traslado de la garita de colectivos por la remodelación de las calles de acceso al predio universitario multiplicó las situaciones de inseguridad que transcurren a menos de 50 metros del destacamento policial. El rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, anunció la creación de corredores seguros para estudiantes y docentes. Además habrá un móvil policial en la parada de los ómnibus

Reclamos

La medida llega después de una serie de pedidos que presentaron los centros de estudiantes de las facultades de Ciencia Política y Psicología de la UNR. Allí solicitaban a las autoridades una serie de medidas para mejorar la seguridad en la zona del centro universitario, más conocida como La Siberia.

Entre las “inmediatas”, los alumnos reclamaron iluminar la zona y priorizar la finalización de las obras sobre calle Berutti. Estas, desde hace casi un año, impiden tomar el colectivo en la puerta del complejo universitario. Pero también pidieron generar proyectos a largo plazo de integración con el barrio.

Corredores seguros

La semana pasada, el rector Franco Bartolacci, se reunió con el titular del Ministerio de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro. Fue para transmitirle la preocupación de la comunidad universitaria por las situaciones que se repitieron en las inmediaciones del CUR.

En el encuentro se avanzó en la creación de caminos seguros para estudiantes, docentes y trabajadores. “Tomando nota de las inquietudes que nos transmitió nuestra comunidad que estudia y trabaja en el predio, avanzamos conjuntamente diagramando un esquema de corredor seguro para la zona”, anunció el rector en su cuenta de Twitter.

Refuerzo

La medida incluirá un refuerzo de las acciones de vigilancia en los horarios en que las calles son poco transitadas por los vecinos, por ejemplo después del mediodía o apenas cae el Sol, cuando generalmente se desarrollan los arrebatos.